La crisis en el noviazgo

Estoy muy rallada…, y si…, me siento rara…, no pudo más…, tengo muchas dudas… Recuerda, el amor en crisis es una etapa gris en la que la manera de enfocarla es clave.

El problema es que el modo de sentir es de un modo doloroso, se siente a regañadientes, uno se arrepiente de las decisiones tomadas, hay un momento en el que el amor duele y causa conflicto. Es algo por lo que pasa todo el mundo, todos pasamos por el amor doloroso, en el que de repente nos desilusionamos, nos fijamos más en sus defectos, nos cansan sus normas, sus manías, y de repente entran en escena cosas que antes no le dábamos importancia.

La crisis no es síntoma de que ya no hay amor, todo lo contrario; el problema es que tendemos a ser muy injustos cuando vienen estas crisis, las pintamos de negro, las evitamos y no nos damos cuenta de que la crisis es buena, no hay crisis sin vida y no hay vida sin crisis, las crisis es síntoma de que hay amor.

La vitalidad del amor exige que estamos quitando las cosas que se han ido adhiriendo al amor, las crisis son de crecimiento, no existe el amor sin sufrimiento, lo que nos duele d estas crisis es precisamente eso. Por lo tanto, la cuestión es, ¿Cómo afrontar una crisis?

  1. No soy un Dios

Yo no puedo ser perfecto, es importante que lo sepamos los dos, luchamos por conseguir lo que no tenemos y nos olvidamos de lo que tenemos. A veces exigimos al otro ser Dios, esperar algo del otro que no nos va a dar nunca es uno de los motivos por el que el amor entra en crisis, somos como somos y hay cosas que no podemos cambiar.

2. No puedo hacer de Dios

No lo vas a cambiar, a veces gastamos mucha energía en eso, hay que encontrar lo suyo, lo esencial, hay que enamorarse de lo suyo y eso implica que hay cosas que vienen de serie, no intentes cambiarlo, no generes falsas esperanzas porque sino el amor en crisis será mucha mayor.

Invertimos mucho tiempo en intentar que la realidad se ajuste a la imagen que tengo en mi cabeza, hay que hacer al revés, que la imagen sea la realidad, es decir, tratar de encontrar lo que es realmente esa persona, que será lo que de verdad nos enamoró, la realidad no siempre puede cambiar. Empeñarnos en cambiarlo y ver que no lo conseguimos frustra, ¿verdad?, eso es motivo de crisis.

Cuando toca sufrir, hay que sufrir, hay que afrontar la realidad, aunque haga daño, hay que vitar la huida, hay que afrontar y ser valientes. No hay que dejarse engañar en este momento, es un momento en l que se distorsiona la realidad, se deforma el presente, se deforma el futuro, y uno se arrepiente.

SOLUCIONES

Viajar al pasado resulta ser un método eficaz, observar donde hemos vivido el final. Cuando estábamos enamorados proyectábamos un final juntos, soñábamos con nuestro camino y vivíamos el final, un final feliz.

Es obvio, ¿no?, hablar, hablar y hablar. El amor crítico lo vive la afectividad como dolor y a veces como desgracia, si es muy intenso lo que se busca es deformar la realidad y huir. Esto, sin embargo, no es constructivo, el amor necesita crecer, es necesario pasar por ahí para llegar a ese amor pleno.

LA MEJOR ALIADA

En las buenas y en las malas, nuestro truco más personal es, en se momento, abandonar el dolor y preocupación en sus manos, en las de la Virgen María, pidiéndole que salgamos juntos de esta. Al final va a ser cierto que después de la tormento sale el arcoíris. También es cierto que somos libres y en esa crisis se pueda dar el caso que termine la relación, pues lo mismo, volver a Nuestra Madre y rezar juntos, su voluntad es siempre la mejor.