Santa María, Madre de Dios y Madre mía

Tercera frase del Avemaría, y un piropo más que va. María es madre de Dios desde el momento de la anunciación, pero también es madre nuestra, ya que al pie de la Cruz Jesús nos la quiso dar. Pero, ¿por qué?

Pienso en una razón. Al dárnosla como madre, Jesús nos quiere decir: eh, venga, que se puede, que se puede ser santo, aún estás a tiempo.  Mírala a Ella. Dios aún te puede llamar y tú aún estás a tiempo de responder.

Es cierto que Jesús y María nacieron sin pecado, y parece obvio que ellos sean santos… sin embargo, María respondió, Jesús respondió. La Virgen fue una chiquilla de Nazaret, dotada de una gracia muy especial, pero respondió. Dios la llamó, y a su joven edad dijo un humilde: “Hágase”. Éste es el punto. Responder. Seas María, seas Juan, seas Antonio… Mirad que Adán y Eva, al igual que María nacieron sin pecado. Sin embargo, no respondieron a esa llamada a la Santidad que les había encomendado Dios, al darles el Paraíso.

Nuestra querida Madre, es Santa, por la gracia directa de nacer sin pecado; sí, pero ella vivió como tal. Vivió una vida de entrega, humilde, ofreciendo las dificultades, y finalmente siendo co-redentora.

Pensad por un momento, en qué situación decidió Jesús darle como Madre a Juan, en el que estamos representados toda la Iglesia: en la Agonía. En el sufrimiento Jesús acude a su madre.

Si, por lo que sea, Dios decide estar en silencio cuando le rezamos, que no significa que se haya ido, acudamos a nuestra Madre. Ella estará ahí, al pie de nuestras cruces. Ella repetirá  las palabras que dijo en el Calvario: Hijo mío. MíraLe. Apóyate en Él. Ella intercederá ante su Hijo, para que nos dé la gracia de la fortaleza en momentos de tribulación.

Demos gracias a Dios por la Madre que tenemos y que tan pocas veces cuidamos como tal. Pidámosle al Señor una gracia especial para amar a la Virgen como se merece, que la tratemos como la mejor madre que es! Este mes de mayo cuídala especialmente, confíate a Ella, apóyate en Ella, dile que eres su hijo y que la necesitas. Una madre siempre responde.

Pablo Navarro