María calma nuestra sed de Dios

Imagina que vas caminando por la calle y de repente te das cuenta de que vas de la mano de la Virgen. Mejor compañía imposible. Jesús y María están con nosotros y nos miran, me miran.

No dejes que el agobio o tantas cosas del día no te permitan darte de esas Miradas.