«Un hijo». Alejandro Palomas

“Un hijo” es un relato  lleno de ternura, en el que podemos escuchar las voces de los propios protagonistas. Estructurado en breves capítulos, las voces en primera persona de los personajes se van alternando para darnos en cada momento su propio punto de vista y una perspectiva personal sobre los hechos; así pues, cuatro narradores van desgranando la trama que se complica poco a poco: la voz de la señorita Sonia (la profesora de 4º de Primaria), la voz de María (psicóloga y orientadora del colegio), la voz del padre (Manuel Antúnez) y especialmente la voz de Guille, un niño de 9 años, ingenuo, de mirada limpia, de eterna sonrisa, “aparentemente feliz”.

Desde el punto de vista del discurso, el autor sabe dotar a cada uno de los personajes con un lenguaje propio y específico que lo caracteriza: sus palabras nos hablan de la visión certera de la profesora, de la introspección psicológica de la orientadora, de la personalidad introvertida del padre y de la inocencia de Guille, que observa, siente, sufre y reflexiona, pero no tiene suficientes recursos para comunicarse y expresar sus sentimientos, aunque finalmente sabe llegar hasta la verdad. El autor consigue un retrato muy acertado de la mentalidad infantil, y así el personaje en apariencia más frágil oculta una sólida personalidad, “la punta de un iceberg” tras la que se esconde un profundo misterio.

Se trata de una novela muy interesante para reflexionar sobre las relaciones y la comunicación entre padres e hijos, entre adultos y niños. Y, en especial, cabe destacar el papel fundamental que en la sociedad de hoy pueden desempeñar los profesores y los orientadores desde el ámbito educativo para llegar a todo tipo de problemas. Desde el principio, el autor nos da una clave para comprender mejor su obra: “Siempre es mejor saber”.

Reseña de Ana María Díaz Barranco para Club del lector