Ser testigos de Esperanza en la crisis del coronavirus.

    La Congregación de las Hermanas de la Consolación tiene su casa de formación para Europa, en Valencia. En este momento la comunidad está formada por: la maestra de novicias, Marisa, la hermana Josefina y dos novicias eslovacas Anna e Inés. 

    ¿Qué es lo que vive esta comunidad? ¿Cómo vive estos momentos de pandemia del coronavirus? Preguntaba la gente de Eslovaquia… Compartimos un resumen del artículo que ha salido en estos días en una página web eslovaca de la revista Slovo+)

    El noviciado oficialmente dura dos años. Realmente es un tiempo especial. El objetivo es acercarse a Dios, vivir la experiencia personal con Él, escuchar, como María, al Maestro y dejarse formar por Él. Por otro lado también es un tiempo para conocerse uno a sí mismo y su mundo interior, para el crecimiento personal. Intentamos vivir este tiempo desde dentro, con los ojos fijos en Él, y también abiertas al mundo, sus alegrías y sufrimientos.

    Las novicias tienen su formación en varias dimensiones: estudio de las Constituciones, clases de teología en la Facultad de ciencias religiosas de san Vicente Ferrer, internoviciado, varios cursos que nos imparten los profesionales, laicos y hermanas.

    La parte espiritual se complementa con la pastoral. Cada miércoles tenemos varios talleres: el Taller de la Alegría (encuentros para personas con discapacidad), a la vez tienen su encuentro los padres de los anawines, y el Taller misionero (un grupito de mujeres, manualidades, ONG Delwende). Los viernes tenemos catequesis de confirmación para los jóvenes en una parroquia, los domingos Eucaristía, en la cual ayudamos en el coro. En nuestra casa tienen lugar varios encuentros de profesores de nuestros colegios, (algunos se quedan a dormir, etc). A veces, un poco de broma, llamamos nuestra comunidad la “casa do acogida” para los que pasan por Valencia y se quedan con nosotras.

    Igual que todos, también nuestra comunidad vive este tiempo en medio de la pandemia, estamos en ello juntos. A nuestro horario habitual hemos añadido un poco más de oración pidiendo por todos los que sufren, continuamos en la formación (por supuesto, solo en casa), hemos añadido un tiempito para algún ejercicio (pin pong improvisado, algunos juegos, etc.) Es un regalo, poder estar juntas, compartir estos momentos, hablar o rezar en la comunidad, estamos muy agradecidas. La Palabra de Dios nos dice: “Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre compasivo y Dios de toda consolación, que nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para poder nosotror consolar a los que están en toda tribulación, mediante el consuelo con que nosotros somos consolados por Dios.” (2 Cor 1,3-4)

    Hace poco, el obispo auxiliar de Valencia, don Arturo Ros, destacó: “¡No os desaniméis! ¡No os desaniméis, porque eso no es nuestro estilo!!” Hay que seguir caminando con fe y esperanza, porque Dios está a nuestro lado, Cristo vive y está con nosotros en medio de todo lo que estamos viviendo. En estos tiempos tan difíciles es muy importante ser TESTIGOS DE ESPERANZA, porque nuestro Dios es Dios de la esperanza.

    Nos unimos en oración, pidiendo por todos los que más les afecta la pandemia, los enfermos, los sanitarios, médicos, enfermeras, profesores, maestros, todos los trabajadores. Con mucha paciencia, confiando en Dios de la vida y con una fe firme en Aquel que nos ama, juntos saldremos adelante, más fuertes, más unidos, más solidarios!

    “…no por miedo, #YoMeQuedoEnCasa#… por amor