El tiempo y los años en un noviazgo

No sé que ha pasado, pero…ya no siento lo mismo que antes…, me esfuerzo, pero ya no hay ilusión por seguir…, se acabó el amor…¿Alguna vez se te ha venido esto a la mente?

Después de un tiempo, las mariposas y el mundo de colores se empieza a desvanecer, resulta que la otra persona no es perfecta, tiene defectos, te pone nerviosa e incluso te molestan ciertas cosas del otro. Te empiezas a ver afectada por ello: nunca es puntual…, no es detallista…, no es cariñoso…

Bienvenido al amor en proceso de maduración

Todos hemos pasado por ahí, los sentimientos no nos acompañan, podrás agobiarte y finalizar la relación o podrás hablar, hablar y volver a hablar. Es nuestro momento para ahondar en el conocimiento del otro, sus defectos te van a hacer quererle más y te harán valorar mucho más sus virtudes.

También te ayudará a conocerte a ti mismo/a, tu también tienes defectos, tratarás de mejorarlos y te querrás más a ti mismo/a tal y como eres, al igual que al otro. Os daréis cuenta que vuestra imperfección os hace más humanos y os hace apostar cada día al máximo por la otra persona.

En momentos de discusión, no os durmáis sin solucionarlo y poner remedio, es tu momento para discernir si es la persona que Dios quiere para ti.

Es momento de crecer

Esta decisión libre de quereros tal y como sois y luchar los dos por ser mejores para haceros felices me parece el verdadero comienzo de crecimiento juntos. Los dos ponéis corazón y razón y vais a por todas, ¿cuesta? Sí, ¿habrá caídas? También, pero también os levantareis juntos muchas veces. Por suerte contamos con la ayuda de Dios que nos va dando empujoncitos. Es un verdadero trabajo esto del noviazgo, pero nos lleva a la mejor profesión… la profesión del amor, esa que vale para todo en la vida.