La confianza en Dios, alentada por los sacerdotes, sostiene a muchos enfermos

La confianza en Dios, alentada por los sacerdotes, sostiene a quienes luchan contra el virus en su propia carne.

La Diócesis de Málaga nos cuenta el caso de Luisa que ha estado 20 días ingresada y está muy agradecida a la atención que ha recibida. Es una persona de profunda Fe y su hijo explica que el acompañamiento desde la fe llevado a cabo por los capellanes ha sido fundamental. «Gracias por llevarle la comunión a mi madre, porque sin Él, sin Jesús, nada es posible. Que el Señor os bendiga a todos».

Paquita es ejemplo de quienes mueren abrazados a la cruz de Cristo. Tras dos meses aislada, el sacerdote que ha estado visitándola cuenta que le confesaba sus deseos de que el Señor se la llevara ya. «“¿Eso es malo, padre?”, me preguntaba. Yo le dije que se pusiera en manos de Dios. Ha comulgado todos estos últimos días. Ayer era yo quien le daba la mano, y hoy es Dios el que le ha dado su beso eterno», cuenta emocionado este sacerdote.

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