La maravillosa segunda Virginidad

¿Segunda qué? Sí, habéis leído bien. Segunda virginidad.  Habéis sido muchos los que, después de leer el anterior #DomingodeNoviazgo en mi perfil @teregl99 sobre el sentido de la espera hasta el matrimonio, me escribisteis si se podía hacer algo para volver a empezar. Con este tema pongo más ilusión que nunca para intentar transmitiros el optimismo y la recta actitud que debemos tener siempre para recomenzar ante cualquier situación que nos plantee la vida o nuestros propios actos.

Tengo una buena noticia

Dios lo puede todo y puede hacer recuperar la virginidad del corazón. Cristo puede hacer que todo nuestro ser vuelva a unificarse para vivir en pureza, a la espera de la entrega definitiva, y esa es la virginidad 2.0.

En cuanto la cuarentena acabe, ¡corre a confesarte!

“La castidad revestirá una dificultad particular para ti, puesto que, al haber tenido relaciones sexuales, tu memoria sensorial te jugará malas pasadas y en algunas ocasiones se te hará más difícil vivir la castidad” (1). Una buena confesión, con todas sus condiciones (las recuerdo: examen de conciencia, dolor de los pecados, propósito de la enmienda, decir los pecados al confesor y cumplir la penitencia) te dará la gracia para que tu memoria olvide. Dios es bueno, y te está esperando para darte el achuchón que tu alma ansiaba.

Y… como dice la canción: ¨pasado pisado¨

Confía en el poder de Dios y en el poder de los medios que ha puesto a tu disposición, tu pasado está en la misericordia de Dios, no debes darle vueltas ni quedarte hundido en él.

“Da gracias por lo que tienes hoy y decídete a amar de un modo nuevo y casto a tu actual novio/a, cueste lo que cueste. Si todavía no ha llegado, mantente fiel en la espera” (2). Decía el Papa Francisco que “no hay santo que no tenga un pasado; y por eso no hay pecador que no tenga un futuro”

“Uno no puede echar marcha atrás en el camino de la vida, pero lo que sí debe hacer es tirar para adelante, con humildad, como si lo que ha pasado hubiera servido sólo como experiencia, pidiendo perdón a quien corresponda, que en muchos casos solamente será a Dios. Y es que os puedo asegurar que muchas personas están viviendo la segunda virginidad con una alegría y una ilusión muy grande” (3). Aunque también hay que tener en cuenta que la segunda virginidad no es un comodín para tenerlo en mente como solución.

En conclusión , vivir la verdad (lo que para mí es la verdad) tiene tal fuerza, que puede generar una capacidad de ilusión tremenda, por negro que haya sido el pasado, así que ánimo, que como siempre digo, vale la pena y ¡la alegría!

PD: Los números entre paréntesis son epígrafes que he sacado de estos dos libros, (1 y 2 del libro de “Sexo, Cuando y Por qué” de Don Jesús María Silva)y (3 del libro de “El conocimiento del otro” de José María Contreras)