Mantener la felicidad en la adversidad

¿Qué es la felicidad?

Es una pregunta que definitivamente el ser humano ha intentado descifrar a lo largo de toda la historia de la humanidad; sin embargo es una pregunta peligrosa cuando la maldad y el egoísmo son los protagonistas de nuestras decisiones.

Es por ello que es muy importante encontrar el lugar, adecuando en nuestra mente y corazón para permitirnos dirigir nuestros pasos por el camino correcto; en el cual, sin duda, encontraremos sorpresas maravillosas que le darán un nuevo y hermoso color a nuestras vidas.

En esta época en dónde como humanidad nos enfrentamos a un enemigo invisible y que nos hemos visto obligados a confinarnos en casa y alejarnos de nuestros seres queridos; es complicado el mantenerse optimista, alegre y relajado, ya que la vida nos cambió en unas cuantas semanas, volviéndonos vulnerables ante un virus sin precedente. Sin embargo, ¿Es así cómo debemos enfrentar esta gran prueba de vida? ¿Es realmente el enfoque que queremos darle a este momento? Comienza por voltear a ver a tu vecino, libérate de la apatía y la indiferencia y descubrirás a lo que tu naturaleza te llama. El mundo entero está pasando por el mismo escenario, es por ello que es momento de entender que el confinamiento está lleno de oportunidades para descubrir tu felicidad y para hacer feliz a los que amas. Empezando por comprender que no hay acción más hermosa que el cuidar a tus hermanos, vecinos, padres, abuelos, amigos; en fin, todas las personas que habitan en tu corazón. De igual forma, así como tú tienes personas que amas, tu vecino tiene la misma cadena de amor en su vida y así sucesivamente. Qué acto más noble el proteger al mundo entero con tu propio confinamiento, una acción que conlleva una decisión responsable llena de amor. De esa misma manera, todas las personas en confinamiento te responden con la misma reciprocidad. Aunque estemos solos, en confinamiento, estamos rodeados del amor entero de la humanidad.

¡No permitamos que las bendiciones que tenemos en nuestro hogar pasen desapercibidas!

En principio gracias a Dios tenemos un techo en donde refugiarnos, tenemos una cama que cada noche nos acoge con su calor, tenemos comida en nuestra mesa y sobre todo si tenemos la fortuna de estar en confinamiento con nuestros padres, hermanos, esposo(a), familiares o amigos, tenemos la congratulación más grande. Hay que permanecer agradecidos de tener la oportunidad de rescatarnos de nosotros mismos. ¿A qué me refiero con esto? La cotidianeidad, muchas veces, tiende a sumergirnos en las aguas obscuras y profundas de la superficialidad, el egoísmo, la insensibilidad, la falta de empatía y sobre todo el apartamiento de Dios en nuestras vidas. Permitimos que TODO esté primero antes que nuestra mente y corazón. Perdimos la capacidad de distinguir el camino correcto del incorrecto y caminamos por cualquier sendero que nos haga la vida más fácil y cómoda. ¿Qué mérito posee dicha vida? Dios nos dio vida para amar. Toda acción proveniente del amor (sin egoísmo) será una senda que nos acerque a sentir gozo y felicidad.

Hay que comprender que la felicidad no se encuentra afuera de nuestras casas, si no que COMIENZA en ellas. ¡Hay que disfrutar de los grandes privilegios que nuestro hogar nos brinda! Es una nueva oportunidad de aprender muchas nuevas recetas, tener la satisfacción de cocinar para nosotros mismos o para las personas que amamos; valorar la compañía de nuestros padres, quienes son el pilar de nuestras vidas, ya que sin ellos no tendríamos vida, sacarle jugo a nuestras conversaciones con ellos y saber que el cuidarnos es cuidarlos a ellos. Nuestros padres y abuelos lo han dado todo por nosotros, es momento de demostrarles que nuestro amor tampoco tiene límites y que somos capaces de entregar la “aparente” libertad por su vida. Es momento de conocer a profundidad, sin distracciones, a esa persona especial que escogimos para pasar el resto de nuestras vidas. Ser fiel al compromiso de esposos y aceptar al espíritu santo en nuestro corazón para que con su bendición, el amor marital crezca cada día más, aprender a entender con mayor profundadas al cónyuge, aprender a escucharlo verdaderamente y amar sin límite entendiendo que todos somos humanos y tenemos virtudes y defectos.

Es nuestra oportunidad para hacer a nuestros amigos, vecinos y desconocidos nuestros hermanos, llevar a cabo la palabra de Dios y orar por el mundo entero. Todo se resume en AMAR y dar todo de nosotros mismos sin condiciones, tu corazón te lo agradecerá.¡Es momento de estar más unidos que nunca, agarrados de nuestros corazones! Venceremos esta batalla, con ayuda de DIOS.

Karla César Vargas