¿Cómo vivo la Fe?

    La Fe la vivo con grandeza, porque Dios es grande y su amor por todos nosotros, sus
    hijos, es inmenso.

    Todos los días me levanto y me acuesto rezando, porque estar cerca de Dios me da la felicidad, y con el paso del tiempo, he sido consciente de que incluyendo a Dios en las decisiones del día a día, me lleva por el camino de la verdad.

    En mi familia me han inculcado el Amor de Dios desde pequeña, pero realmente fue hace poco más de un año cuando me enamoré de Dios, fue en un retiro que ha dejado una huella muy profunda dentro de mí.

    Antes de este retiro, vivía la Fe pero no sentía nada especial, pensaba que enamorarse de
    Dios era cosa de los pertenecientes a congregaciones religiosas, y que no iba conmigo. Como cualquier joven me gusta hacer planes con mis amigos, con mi novio, salir de fiesta,
    estar con mi familia, entre muchas otras cosas. Pero ¿y si pongo a Dios en el centro de todos mis planes? ahora mismo puedo decir que me considero muy afortunada de sentir a Dios cerca de mí en todo momento. Tener una relación de tres, con Dios en el medio, nos aporta muchísima felicidad tanto a Pablo como a mí, en cada plan que hago con amigos o familiares, Él siempre está presente.

    Estar cerca de Dios me ayuda a luchar por conseguir unas amistades verdaderas, una  familia muy unida y un noviazgo cristiano. Es ahí donde encuentro el sentido de Dios. La unión con Él hace la fuerza.

    Y, ante la adversidad, tender la mano a Dios, es la mejor respuesta. La Fe hay que vivirla como es, un hecho extraordinario, nos hace ser mejores personas.

    ¡No hay Amor más grande que el de Dios!

    ¡Gloria a Dios!

    Cristina Fernández-Figueroa Martínez-Sagrera