Afianzad vuestra amistad con Dios… Testimonio de Nuria Pinto

    Carta a todos los jóvenes creyentes:

    Hola a todos!! Me llamo Nuria, y quería escribiros una carta a todos los jóvenes. A todos los que pueda llegar con esta publicación. Quería dirigir esta reflexión a todos aquellos jóvenes que, como yo, se consideran creyentes. Escribo sobretodo a esos que han nacido y crecido en un ambiente creyente, de fe. Desde pequeños les han enseñado a rezar. Les han enseñado que ir a Misa todos los días es bueno. Les han enseñado que rezar el Rosario está bien, lo pide la Virgen. Han ido a colegio religioso y han salido de él pensando que son buenos, que son mejores que muchos otros de su edad.

    Probablemente eso sea verdad. Probablemente sean buenos, y mejores que muchos (aunque poco a poco uno se va  dando cuenta de qué es lo que realmente hace a una persona buena). Pero quiero advertir de un peligro, porque yo he caído en él y me gustaría evitar que muchos otros caigan en él.

    Mi experiencia, mi vida, ha sido un poco peculiar. Sobretodo si me presento diciendo que he vivido una vocación al celibato 10 años. Allí lo tenía todo. Tenía a Dios cerca, tenía mucha gente que me quería, tenía un camino muy marcado que debía seguir. Tuve que dejarlo por motivos que ahora no vienen al caso, pero para mi fue una ruptura. Rompí conmigo misma, y sobretodo, rompí con Dios. Le hice culpable, le hago culpable de todo lo que me pasó.

    Han pasado ya dos años desde aquello. He tenido altos y bajos, momentos de querer a Dios y momentos de odiarle. Me cuesta entenderle. Me cuesta mirarle a los ojos y saber que espera de mi ahora, en esta situación. Tiendo a hacerle responsable de mi dolor, de mi sufrimiento. A veces dudo de si existe y si existe tiendo a verlo como juez. Pero quiero creer que aunque no vea, no sienta, no entienda, El está. Y si. Ahora me arrepiento de haber pensado que mi fe era inquebrantable. Me arrepiento de creer que dudar era de débiles, que no saber saber sufrir era de ateos.

    En estos dos años que mucho sufrimiento tanto físico, psíquico como espiritual, y aún en la sombra, sé que mi error fue querer dar la talla. Querer ser esa persona que yo pensaba que Dios quería que yo fuera. Yo ahora, desde esta «noche oscura» Quiero deciros un Consejo:

    Mirad a Dios desde el suelo. Desde abajo, mirad a la Cruz. No por ser cristiano estáis a más altura. No por ser de un movimiento concreto eres más Santo. No cometas mi error. Ama a Dios con humildad, haciéndote pequeño y, lo más importante, no esperes nada a cambio. No esperes ningún sentimiento. No esperes ningún placer. Estás en la cruz, y eso duele. Háblale, que Él te escucha. Trátale como amigo, como padre. Pero no le trates como juez. Muchas veces esto último lo hacemos inconscientemente, y no nos damos cuenta de eso hasta que te das un golpe.

    Cuando la vida te da un vuelco, te pide vivir algo que no esperabas, mira también a Dios. Aquí viene el peligro. En el dolor es difícil verle, es difícil tratarle como lo hacías antes. Todo lo que te han enseñado parece morir. ¿Dónde está todo lo que yo creía? ¿Dónde está ese amor al señor? ¿Dónde está mi fe?

    Jóvenes, hermanos en la fe, ayudadme en este camino y vivid cada uno el vuestro pisando por donde Dios os pida. No os creáis invencibles, rezadle al Jefe para que no os soltéis de su mano. Afianzad vuestra amistad con Dios, dadle gracias de los buenos momentos con Él y pedid seguir a su lado cuando la vida no sea fácil, cuando el camino sea cuesta arriba cuando no se vea la meta. Pedirlo, pedírselo ahora. Ahora que estamos todos en casa. Que tenemos la suerte de poder estar valorando lo importante. Contad con Dios ahora que os va bien, que no hay nada que os turbe en excesivo. Porque cuando lleguen los problemas, que nos llegaran a cada uno cuando Dios quiera, agradecerás tener esa amistad afianzada. No te aconsejo una depresión, un bajón, un golpe sin Dios al lado. Mira a la cruz, es su más grande prueba. Mírala ahora que puedes hacerlo sin que se te empañen tus ojos. Mírala y súbete para conquistale con tu cariño. Pídele que no te deje solo. Pídeselo ahora.

    Nuria Pinto