Una Semana Santa diferente

Es casi la medianoche, llueve con intensidad y he de reconocer que estoy disfrutando mucho del sonido de la lluvia contra el suelo de la calle mientras os escribo estas líneas.

Espero de todo corazón que estéis bien todos y cada uno de vosotros, mis lectores y seguidores de esta página. En estos tiempos tan difíciles, os quiero desear lo mejor y deciros que os llevo siempre en mis pensamientos. Es un día especial, Martes Santo. Tengo el privilegio de escribiros durante este día. Hagamos una pequeña reflexión.

Se acercan los días cumbre de la Semana Santa, donde recordaremos la Pasión salvadora de nuestro Señor y su Resurrección Gloriosa. Como dice la propia Escritura, Dios no es un Dios de muertos, es un Dios de vivos. Principalmente porque Él mismo resucitó, subió al cielo y por su propio mérito venció a la muerte y al pecado. Quitó de nosotros la pesada losa del pecado, para reconciliarnos con el Padre y firmar así, la Nueva Alianza.

Como todos sabemos, durante el camino del Calvario, Jesús cae 3 veces con la Cruz. ¿Qué podemos aprender de esto?. Las cruces que debemos llevar nosotros también pesan; la enfermedad, el dolor, la tristeza… son cruces muy pesadas que nos hacen caer. Jesús no nos enseña a quedarnos en el suelo, si no que nos enseña a levantar y seguir caminando pese a no poder más. Durante el camino es ayudado por Simón de Cirene, quién cargo junto a Él durante una parte del camino. Y así sucede con nosotros también. Jesús, amoroso y paciente se coloca junto a nosotros y nos ayuda a soportar esa carga, para con palabras de ánimo decir “yo soy el Cirineo ahora”.

Sin duda, es el mejor de los consuelos. Especialmente ante esta pandemia terrible que nos encontramos, estoy muy seguro que Jesús está de nuestro lado, cargando la Cruz con aquellas personas que han enfermado, con sus familias; y también con los que ya han partido junto a Él. Su naturaleza es así, es amar, es entregarse hasta darlo todo; y lo sigue haciendo cada día. Quizá muchos pierdan la fe y estén dudando de Dios ahora. Yo os animo a que no seamos injustos, ni con Él ni con nosotros mismos; verlo todo desde ese prisma, es muy incompleto. Cuando lo único que vemos es nuestro dolor, perdemos de vista a Dios. Y es muy cierto, a fin de cuentas sin Él no podemos ir a ninguna parte.

Es la oportunidad queridos amigos de que vivamos una Semana Santa diferente. A que dejemos de lado lo mundano, lo que nos aleja de Él y procuremos vivir una Semana Santa más cercana. A fin de cuentas, Jesús fue el primero en estar en cuarentena, ¿verdad?. Quizá este sea el momento de vivir esta época de forma más auténtica, compartiendo el dolor de los clavos de Cristo, para más tarde disfrutar con Él del mérito de la Resurrección. Estoy muy seguro que, si en este tiempo donde el mundo vuela tan deprisa y no tenemos tiempo para nada, si nos detenemos (aunque forzados a ello) a contemplar durante un poco de tiempo, sabremos encontrarle, sabremos volver a coger nuestra Cruz y sabremos ponernos de nuevo en camino, junto al amor de los amores. Feliz Semana Santa queridos amigos

Un saludo. Carlos García Moreno.