Una boda que no ha parado el virus

Susanna y Salva ya se han casado. No los ha detenido la pandemia por el coronavirus. Tenían su boda prevista, todo organizado, cuando se decretó el estado de alarma.

El Periódico se hace eco de su historia. «Teníamos muy claro que queríamos seguir adelante», sostiene Salva. Una misión sin duda impulsada por la fe, puesto que ambos son católicos y siempre tuvieron claro que su vida en común requería cumplir antes con el sacramento del matrimonio.

¿Es esta una historia de amor con inicio catastrófico? Ni mucho menos. Dice Salva que les ha quedado un recuerdo imborrable. «Después de cómo ha ido todo, de cómo ha respondido la gente que nos quiere desde la distancia, ni mucho menos tengo la sensación de injusticia o de que todo se ha ido al traste».

En la Iglesia sólo estuvieron  el cura, dos testigos, una amiga de la novia y otro párroco hermano de un amigo que puso la tecnología para que los allegados pudieran seguir la ceremonia desde casa. Las flores se las tomó prestadas a la Virgen: «Cuando pueda tener mi propio ramo, volveré para devolverle el favor».

Ahora viven su viaje de novios juntos confinados en su casa

Te recomiendo que leas el artículo completo en El Periódico porque está lleno anécdotas muy simpáticas.