Teniendo Fe

Venga. Es tiempo de ser optimista. De no regocijarnos en la actitud de lamentarnos por estar tanto tiempo en casa limitando nuestra libertad. Hay quienes quieren y desean volver a casa, porque están en el hospital. Seamos conscientes de ello.

Es cierto que no son días fáciles, que la situación nos abruma y que muchas veces el entorno no ayuda, pero ¿qué haríamos sin fe? (Me pregunto).

Me pregunto a qué se aferra un alma sin esperanza y sin oración. A qué se acoge. ¿Dónde descansa su dolor, su alegría, su cansancio, sus incertidumbres, sus lágrimas, sus inquietudes, sus agradecimientos, sus peticiones?

Cuando sientes que dejas en manos de Dios las circunstancias que a veces te superan un poco, nace una sensación que te hace sentir el abrazo. La oración une y anima, te mantiene ahí. Y saber que otros rezan y oran reconforta. Mucho.

Cuando escribo estas líneas, escribo poniendo el corazón en todos los que especialmente en estos días no pasan por un buen momento. Aquellos que han perdido a seres queridos entre la frialdad de un abrazo virtual, cercano y lejano a la vez, y el ambiente gélido de una despedida sin “despedida”, aquellos que sienten la impotencia de no poder estar cerca de quienes quisieran (todos), aquellos que, tienen alguien cercano en el hospital y sienten el deseo de estar ahí, a su lado, sin poder, pero lo hacen desde el corazón, acumulando fuerzas para cuando llegue ese momento de vuelta a casa y de abrazar. Y de celebrar el poder de la salud y el triunfo.

Yo también me uno, como tantas personas, a ese anhelo fuerte e imparable de querer dar un abrazo enorme a mi padre especialmente, pero sé que desde el hospital sentirá nuestro cariño y nuestra oración y harán que se recupere. Me uno a esa sensación, como la de tantas personas. Me uno a esa “cadena de oración” junto a tantos.

Con estas palabras, y en unos días previos a la Semana Santa, pido “buena estación de penitencia” para todos. Porque después de llevar la cruz, sentiremos la ligereza de disfrutar sin ese peso, con más libertad, con mayor fuerza. Sentiremos la llegada de la Resurrección en el más amplio de los sentidos, porque todo llegará. Porque llegará la luz, porque las circunstancias renacerán, los gestos de cariño y unión serán multiplicados. Y seguiremos siempre caminando en la procesión de nuestros días, a veces menos y otras más llevadero, pero si lo hacemos con fe, el sendero llevará siempre a buen destino.

Mi especial oración por todos los que más la necesitan en este momento y por la parte que me toca, con la confianza y la libertad que me tomo y que sí me permite el estado de alarma poder hacer, pidiendo que incluyáis a mi padre en vuestros rezos.

¡Todo saldrá bien! Estoy segura.

Natalia Medina Mantero