#LaColecta de la Misa de hoy. «Necesitamos ayuda»

oración colecta de la Misa de hoy:

«Te pedimos, Señor Dios nuestro, que, con tu ayuda, avancemos animosamente hacia aquel mismo amor que movió a tu Hijo a entregarse a la muerte por la salvación del mundo».

De nuevo la colecta nos convierte en pedigüeños, mendigos de Dios que se reconocen necesitados. Ahora es completamente evidente que nos tiene que ayudar: para mantener la fe, la esperanza y la caridad, para volver a la normalidad. Pero no sólo eso: queremos volver mejorados.

Por eso la oración de hoy viene muy bien: los cristianos no podemos conformarnos con conservar, como en una nevera, el depósito de la fe. Eso ya sería mucho, pero no suficiente: la fe real se encarna como se encarnó el Hijo de Dios (y celebrábamos hace apenas cuatro días).

La ayuda de Dios, ante todo, es para crecer, no para no menguar. Nunca podemos pedir a Dios que me quede como estoy, porque eso acaba siendo tanto como retroceder. En el amor no podemos frenarnos: sólo cabe crecer, amar más. Ayúdanos a amar como amó Tu Hijo, hasta la muerte.

Y se trata de un caminar con ritmo vivo: la tensión buena del que sale a conquistar una cima. Es cierto que ahora no es oportuno ir a ninguna cumbre, pero las cimas de la vida interior siguen donde estaban antes: en el Cielo. Estas las subiremos con el ánimo que Dios nos da.

Fijaos en la meta que nos hemos puesto (a la que contestaremos amén, aunque sea virtualmente o por delegación forzosa): el amor del Hijo de Dios que le lleva a morir por nosotros. Esa es la vida cristiana: la que se entrega así a Dios y los demás. Sí, también a ese político.

Claramente, necesitamos ayuda. Porque además queremos amar así para la salvación de las almas: no para sentirnos bien, o para que nos reconozcan, o para realizarnos, que son todas cosas muy buenas, pero que duran un suspiro. Las metas son más altas: no podemos ser mediocres.

Alcemos la mirada para buscar a Dios: no sólo para pedirle ayuda (que hay que hacerlo más); sobre todo, para ver cómo podemos hacerle más presente entre los que nos rodean, en casa o en el afecto. Ese es el amor del Hijo al que queremos avanzar, para el que está la Cuaresma.

D. Rubén Pereda (@donrupereda)