Ya habrá tiempo de mirar para atrás

Ya habrá tiempo de mirar para atrás y pedir responsabilidades a quien tiene que darlas, que las tendrá que dar. Sin embargo estos días no son para mirar para atrás, sino para adelante.

En una guerra salen los instintos más bajos y los ideales más grandes. En la guerra aparecen los que hacen negocios aprovechándose de los más débiles y los que entregan su vida por los demás. La categoría de los hombres se comprueba en la prueba y ayer el Papa Francisco volvió a mostrar la gran categoría que tiene el Ministerio Petrino.

Ayer en esa Plaza de San Pedro sola, como pocas veces la habíamos visto, el Papa nos hablo con fuerza, con valentía. Nos animaba a los cristianos, a todos, a sumarnos al grupo de los valientes, a los que no tienen miedo de dar la vida por los demás y no de ser esos egoístas que, tanto en tiempo de pandemia como fuera de ella, viven aislados -confinados- en la locura de sólo pensar y vivir para su riqueza, su poder o su propia imagen: vivir para ellos mismos.

La locura de occidente ha sido un individualismo. De hecho, hoy muchos que reclaman solidaridad son los mismos que meses antes cegaban a los que todos los días quieren dar su vida por los demás.

Es hora de que Europa abra de nuevo los ojos y se dé cuenta que cuando ha sido grande es cuando se ha dado a los demás. Dirijo mi mirada a Europa como al continente que más ha contribuido al desarrollo del mundo, tanto en el terreno de las ideas como en el del trabajo, en el de las ciencias y las artes. Y mientras bendigo al Señor por haberlo iluminado con su luz evangélica desde los orígenes de la predicación apostólica, no puedo silenciar el estado de crisis en el que se encuentra, al asomarse al tercer milenio de la era cristiana (Juan Pablo II).

Robert Tyrrel