#LaColecta de la Misa de hoy. «La unión con Dios es urgente»

Oración colecta de la Misa de hoy:

Oh, Dios, que, por tu Verbo, realizas de modo admirable la reconciliación del género humano, haz que el pueblo cristiano se apresure, con fe gozosa y entrega diligente, a celebrar las próximas fiestas pascuales.

La Iglesia está siempre rezando: en diálogo con Dios continuo e insistente. El fundamento de esta oración no es ni mi calidad ni la tuya, sino obra del Verbo de Dios hecho hombre, de Cristo, quien está siempre uniéndonos a Dios Padre por la misericordia divina que no falla.

Esta es la reconciliación, la unión con Dios. Este es el principal -el único- motivo de alegría: los demás son, en el fondo, un reflejo de esta unión con Él, pese a quien pese. Para quien lo sabe, toda (y sólo la) unión con Dios es urgente. Si hay alguna emergencia, es esta.

Por eso la Iglesia pide la gracia de la prisa. De la prisa, claro está, para lo importante: para ser buenos, para ser amables, para hacer más espacio a Dios en nuestras vidas y para que su Amor se muestre en nuestras vidas. Una prisa que requiere calma, ojo: no os aceleréis.

La respuesta a esta oración -aparte del preceptivo Amén- es empezar a correr en la buena dirección: hacia Dios. Es el camino de la fe gozosa: ver las cosas con los ojos de Dios, que eso es la fe, nos debería llenar de gozo, porque es, en el fondo, ver lo bueno y apreciarlo.

¡Cuántos hay, sin fe, o con una fe extraña, que sólo ven lo malo! ¡Cuántos hay que sólo se ven a sí mismos, y terminan asqueados! Y tenemos a Dios delante: en esa persona que se esfuerza por ser mejor, en el otro que sabe perdonar o en el que se arrepiente. Y más, mucho más.

Tenemos a Dios que nos espera al final de la cuarentena, como nos espera en las fiestas pascuales. Esta espera se hace corta, si el amor es grande. Es más, la espera alimenta el amor cuando éste es alegre. Por eso la diligencia en la entrega es, ahora más que nunca, esperar.

Al mismo tiempo, nos preparamos para una Pascua que va a ser rara, en la que el Sábado Santo va a ser más protagonista que nunca. Pero no hay que confundirse: sólo hubo un Sábado Santo, y después Cristo resucitó. Ahora, pese a todo, estamos del lado bueno de la Resurrección.

Rubén Pereda (@donrupereda)