¿Qué es la fe para mí? Andrea Muñoz

    Desde pequeña he vivido la fe de forma muy especial, he sido consciente de todo lo que el Señor hizo por nosotros, he intentado ser cada día mejor persona, mejor cristiana.

    Cuando me preguntan porque creo en Dios, me vienen muchas cosas a la cabeza, sobre todo bonitos recuerdos de como desde el momento en el que vine a este mundo mi familia ha intentado educarme bajo unos valores cristianos que han sido los que han guiado siempre mi vida, cada paso y cada acción.

    Recuerdo con nostalgia como mis abuelas me enseñaron a presignarme antes de irme a la cama, así como distintas oraciones para cada momento o situación de la vida, me llevaban a misa al salir del colegio, me enseñaban la importancia de entender el evangelio y muchas otras cosas más.

    Además, haber tenido la oportunidad de estudiar en un colegio católico me ayudó mucho a reforzar mi fe día a día y poder conocer desde niña todo lo que el Señor había hecho y hace por nosotros, me enseñaron que el amor de Dios es incondicional, infinito, sin límites; él nos quiere y acepta tal y como somos y por esa razón nosotros debemos de aceptar y respetar siempre al otro tal y como es, aunque soy consciente que la debilidad del ser humano en ocasiones nos hace caer en el pecado, pero tengo la fiel confianza en que Dios siempre nos perdona y ayuda a superar y aprender de cada paso y acción que realizamos en nuestra vida.

    Gracias a todo lo vivido desde niña, y todo lo que me queda por aprender, comprender y mejorar; sé que mi principio y mi fin es Dios, que leer cada mañana el evangelio me ayuda a comprender muchas cosas que vivimos en la sociedad actual, y muchas veces no sabemos como reaccionar ante ellas, me ayuda a darme cuenta de los pecados que muchas veces cometo, me ayuda a sentir la palabra de Dios cerca de mí, su fuerza y su amor.

    Para mí la fe es vivir respondiendo siempre “Si” a cada paso que Dios me pide que dé, ponerme en sus manos y dejar que él me ayude, disfrutar y aprender de las dificultades y alegrías de la vida, dar gracias por cada nuevo día que Dios me regala, mirar con la mirada de Dios para aceptar siempre a los demás en su infinita misericordia, saber reconocer mis pecados, poder ser mejor persona y mejor cristiana; orar diariamente nutre mi interior y me hace sentir en paz.

    No creo que el mal y el sufrimiento de la vida este producido por Dios; la vida es así, el Señor ya pasó por estas pruebas sin ahorrarse ningún sufrimiento y lo hizo por amor a nosotros; tengo mi confianza en él y me pongo en sus manos cada mañana para que me ayude en el camino, sé que siempre está presente.

    Por desgracia, corren malos tiempos para los cristianos, mucha modernidad hoy en día que nos aleja de la realidad y razón de nuestra existencia en la tierra; por esa razón hoy más que nunca debemos predicar nuestra fe , alzar la voz y no avergonzarnos por llevar a Dios en nuestro corazón; es por eso entre otras cosas por las que acepté esta modesta colaboración.

    Reconoce la grandeza de Dios, permite que Dios sea parte de tu historia, solo así alcanzarás la verdadera paz y felicidad interior.

    “ …los jóvenes y las jóvenes, os ancianos y los niños. Alaben el nombre del Señor, porque solo su  nombre es excelso; su esplendor está por encima de la tierra y de los cielos”

    Salmo 148: 12-13

    Andrea Muñoz Romero