¿Cómo hacer Oración en esta Cuaresma?

No hay una fórmula mágica para hacer una buena oración, ni siquiera para hacer una sencilla. De hecho, creo que cada persona tiene una manera muy distinta de llegar a Dios y todas son válidas. Si a mí me preguntaran ¿Cómo hacer oración en esta Cuaresma? ¿Cómo prepararla? Contestaría con tres palabras: sencillez, regularidad y comunidad.

Sencillez: tratarle como a un amigo.

Creo que es la palabra que más resuena en mí. Cuando me pongo delante del Santísimo, en una capilla delante del crucificado o en cualquier lado haciendo oración… tardo demasiado en cómo rezar o qué decirle. Y cuando pasa eso, lo mejor es dejar tiempo para el silencio.

El silencio, que tanto miedo nos da, ayuda. No es en la cantidad de palabras que uno dice, es lo que el corazón ansía decirle a Dios. Y lo que el corazón quiere… eso ya lo sabe Él. Así que cuando tengamos dificultad para rezar: lo mejor es callar y mirar al crucificado.

En tu día a día, a tu mejor amigo… ¿Qué le cuentas? ¿Cómo se lo cuentas? Seguramente no te preocuparás tanto de la estrategia a seguir para decirle algo. Le cuentas, muchas veces, lo que te sale del corazón. Prueba eso con Jesús, seguro que funciona. Él está deseando escuchar nuestros problemas, nuestros anhelos y nuestras alegrías.

Regularidad: luchar cada día

No pasa nada por admitir que lo que más puede costar en la oración es la regularidad. Y aquí tenemos a un gran aliado para combatirla: la tecnología. Sí, la tecnología. Porque hoy en día parece más enemiga que aliada, cuando puede ser, justamente, todo lo contrario.

Existen numerosas herramientas que nos pueden ayudar a rezar cada día. Por ejemplo, ‘Rezandovoy’: doce minutos de oración diaria con textos, músicas y preguntas. Otra aplicación que me ayuda en mi día a día se llama ‘YOUCAT Daily’: cinco minutos de los textos más importantes de la Iglesia Católica: la Biblia, el Catecismo y la Doctrina Social de la Iglesia. Y otra que puede ayudar mucho es la de ‘Click To Pray’: una app de oración mundial del Papa que conecta tu oración con todo el mundo. También está la de ’10 minutos con Jesús’: un audio, en WhatsApp o Spotify, que ayuda a afrontar el día.

Por supuesto que no solo tenemos la tecnología como gran aliada. El Papa Francisco lo decía: “la tecnología es importante, pero no suficiente”. Para esto, yo me apoyo en lo que, para mí, es lo más esencial y fundamental: el Evangelio. Leerlo cada día delante de un sagrario: así de sencillo.

Decía Santa Teresa de Calcuta: “La cosa más importante no es lo que decimos nosotros, sino lo que Dios nos dice a nosotros. Jesús está siempre allí, esperándonos. En el silencio nosotros escuchamos su voz”.

Comunidad: no podemos hacerlo solos

Más de una vez he escuchado a sacerdotes decir que la fe no puede crecer sino en comunidad. Ser conscientes, como bien dice el Papa Francisco, que los cristianos estamos llamados a vivir la fe “no individualmente o en aislamiento, sino en comunidad, como un pueblo amado y querido por Dios”.

Las adoraciones eucarísticas, los grupos de fe, las oraciones grupales… qué importante es ayudarnos de los demás para estar más cerca de Él. Y es fundamental porque en momentos de debilidad, en momentos de bajón espiritual… que los demás ‘tiren’ de nosotros es clave.

No existe una fórmula mágica que nos diga cómo rezar bien ni cómo hacer una oración completa, porque Dios mismo se escapa de cualquier lógica humana. Por eso, mi humilde consejo es que le tratemos como a un amigo que va a visitarle cada día: con sencillez, lucha y en comunidad.

Jaime Pastor Cruz para el blog Loyola SED