«Por favor, no me ofertéis la muerte cuando esté cansada». María Requena

María Requena es una enfermera de cuidados paliativos que, tras años trabajando en oncología, ahora padece un cáncer de mama. Ha ha querido dar su testimonio sobre la eutanasia en una carta, que es una maravilla, y que publica en el diario ABC.

Empieza explicando que nunca juzgará a nadie que esté sufriendo algún dolor. «Estoy convencida de que cuando una persona que se encuentra en una situación de grave enfermedad pide la muerte es porque todo lo demás ha fallado y por lo tanto es un fracaso del sistema, que no ha sabido cuidarla como se merece.»

Ha recibido formación en cuidados paliativos en un hospital fundado por Cicely Saunders iniciadora de los cuidados paliativos modernos. Saunders «comprobó que un paciente que se encuentra al final de su vida padece un «dolor total», porque no solo sufre el cuerpo, sino que también está el dolor emocional, el dolor social y el dolor espiritual. Ante esta realidad, no optó por quitar el dolor eliminando a la persona que sufre, sino que formó a distintos profesionales para que cuidaran todas las dimensiones del sufrimiento».

Ahora que ella es enferma explica: «Soy una persona con una enfermedad crónica, incurable y que por supuesto produce dolor»… «Qué sociedad tan débil tenemos que ante el dolor te proponen eliminar la vida del que sufre y encima lo ve como un éxito».

Ante esta ley que se nos viene, pide: «Por favor, no me ofertéis la muerte cuando esté cansada por tantos tratamientos, o cuando el dolor aumente, o cuando un día me levante agotada y diga que no puedo más. Demostradme que no soy una carga y que deseáis tenerme. Por favor, ofertadme lo que afortunadamente yo he podido ver y hacer durante años: unos cuidados paliativos de calidad que me quiten el dolor y que me acompañen hasta el final, pero no me pongan una inyección que acabe con mi vida y, por favor, no me digan que eso es una muerte digna».

La carta no tiene desperdicio y te recomiendo que la leas completa en el diario ABC