La ceniza nos recuerda que se viene el “Día mundial de la libertad”

Imaginemos que, por algo, se borra todo lo que sabes de la fe, todas las clases de religión, todas las costumbres aprendidas en casa y en el cole… todo, ¿has visto la peli de Yesterday? Esa en la que nadie recuerda que han existido los Beatles, nadie salvo el prota, que se ve en el “imperativo categórico” de que esa pasada de canciones se conozcan… Pues algo así, a todos se les vacía todo recuerdo de la religión… menos a ti.

¿Por dónde empezarías? ¿Qué experiencias y contenidos priorizarías? ¡Dos mil años de cristianismo con todo lo que eso ha traído al mundo! Revolución de amor, piénsalo… antes de Cristo no se hablaba de amar al enemigo, de dar más allá de lo obligatorio, de ser todos iguales… tanto que es imposible delimitar lo que ha traído al mundo… Pues eso, nada, nadita… hemos sido salvados pero nadie lo sabe, nadie lo recuerda… Te toca a ti contarlo.

Yo creo que empezaría por la Pasión, muerte y Resurrección, vamos, que les pondría a todos, por ejemplo, el Vía Crucis de Hakuna… y les vería flipar. La gracia que suplicaría para cada uno es que experimentaran que eso fue real, que pasó por ellos, por mí, por cada uno… el mayor gesto de amor no es sólo haber dado la vida, de esa manera, y siendo inocente ¡SINO QUE ADEMÁS LUEGO VUELVE! ¡Y SE QUEDA PARA SIEEEEEMPRE CON NOSOTROS! Con los mismos que el Viernes Santo le llevamos a la cruz… De eso les hablaría, de la libertad que nos ha traído… y desde ahí, como si de una bomba atómica se tratara ya les iría contando todo lo demás…, viendo como se crean esas ondas expansivas, pero de vida en este caso. Desde la Resurrección llegaríamos a ¿pero cómo creció? ¿Cómo nació? ¿Quiénes fueron sus padres? ¿Cómo dice Él que hemos de vivir ahora que sabes que nos ama así? Desde ahí buscaría compartirlo todo, todito lo maravilloso que vivo en esta fe día a día.   

¡Eso estamos por empezar hoy! El Domingo de Resurrección es la fiesta más grande del cristianismo aunque los grandes almacenes no nos lo recuerden tanto… lo es tanto que la preparación previa es de 40 días, la Cuaresma, y la fiesta en sí dura ¡50 días!, la Pascua. No hay festival que compita con esto, ojito. Así que la preparación ha de girar en torno a ¿cómo aceptaría más y mejor el regalo de una verdadera libertad? Cuando ya no seamos esclavos de nuestros temores, de nuestras heridas y errores, de las mentiras que nos hemos creído, ¡libres y amados!. 

No es la privación en sí misma… es lo que esa opción refleja, lo que nos permite alcanzar, soltar lo pequeño para poder abrazarnos a lo más grande… Con esa música de fondo, déjate sorprender en estos 40 días de camino, “cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación”. (Lucas 21, 28)

Paulina Núñez