#LaColecta de la Misa de hoy. ¿Cómo es tu mirada?

#LaColecta «Concédenos, Dios todopoderoso, que, meditando siempre las realidades espirituales, cumplamos, de palabra y de obra, lo que a ti te complace».

A la Misa venimos a muchas cosas: adorar, dar gracias, pedir perdón… y a pedir favores. Eso es lo que más hacemos, pedirle favores a Dios. Y se los pedimos porque es Padre, y esa es la razón de acudir al Hijo como intercesor. También lo pedimos porque es Dios todopoderoso.

¿Y qué podemos pedir a un Padre todopoderoso? Ganar la Copa del Rey, por ejemplo. O salud, dinero y amor. O que llueva café en el campo. Vienen muchas cosas a la cabeza, y muy importantes (o, al menos, nos importan mucho en ese momento). También podemos pedir algo imposible.

Por ejemplo, podemos pedir el imposible de estar siempre en presencia de Dios, de hacer todo en sintonía con Él. En la vida interior se comprueba que pensar solo en Dios sólo es camino seguro al fracaso; la vida es un regalo de Dios, pero su peso nos desequilibra, nos tira.

Por eso pedimos a Dios que nos conceda estar siempre meditando las realidades espirituales: la cabeza en el Cielo, los pies en la tierra. La cabeza en el Cielo no quiere decir desentenderse del mundo: al contrario, quiere decir que tenemos que verlo con los ojos de Dios.

Por otro lado, esa es la virtud de la fe (o parte de ella): la unión con la mirada divina. Es muy interesante, porque el punto de vista cristiano debería ser el punto de vista de Dios. Aparte del esfuerzo que supone -y la gracia- también incluye una mayor seriedad al juzgar.

La mirada de quienes están meditando siempre las realidades espirituales es la mirada de quienes ven todo desde la justicia, la caridad, la misericordia, el amor de Dios que se hace hombre, la libertad que nos gana, y más cosas. Todo a la vez, para terminar de rizar el rizo.

Esta mirada cambiada por la vida de fe, la oración, la presencia de Dios y el diálogo con la Trinidad se refleja en lo que hacemos y decimos, que es agradable a los ojos de Dios porque responde a su mirada. Por tanto, pedimos vida de oración y fe para obrar como Él lo haría.

P. Ruben Pereda ( @donrrupereda )