¿Cómo se ama a los enemigos?

¿Cómo se ama a los enemigos? Maika H. nos regala su testimonio:

Pues mi experiencia personal fue:

1. Rezar por esa persona, como voluntad de Dios, sabiendo que Dios quiera que se salvara y se convirtiera. Y me pedía mi oración.

2. Perdonar, por muy grave que haya sido lo que hizo. Eso consiste en renunciar a una compensación y la venganza.

3. Comprobar que le había perdonado. Se sabe si has perdonado porque ya no te duele cuando le ves, o miras una foto, etc. De tu corazón no sale mal. 4. Pero para amar al enemigo es necesario más aún, hay que comprobar que no solamente no sale mal de mi corazón hacia esa persona sino que sale AMOR. Ya con el paso 1, la oración por mi enemigo, ya ha salido algo bueno, una obra de misericordia. Pero eso puede no ser amor sino obediencia o responsabilidad.

5. Para amar al enemigo hay que ver lo bueno en él. Eso a veces es casi imposible, hay que querer.

6. Una vez que existe la voluntad de amar al enemigo, se pide la gracia de Dios para poder hacerlo. En mi caso hice una novena a la Virgen desatanudos.

7. Al acabar la novena Dios me concedió la gracia que pedía y pude recordar los buenos recuerdos y no sólo los malvados. Y pude ver a esa persona desde otro punto de vista.

8. Luego medité cómo ve Jesús a esa persona. Le ama con sus debilidades y desea su santidad y su bien. Y medité en Jesús sufriendo por el mal que salía de esa persona. Y medité el dolor de un alma en pecado mortal. Sentí compasión.

9. Después de sentir compasión por esa persona que me había destrozado la vida, por su pobre alma negra y por el dolor de Jesús al verle por dentro, comprendí que en la afrenta yo llevaba la mejor parte, el sufrimiento. El pecador llevaba un dolor mayor, el pecado. Y Jesús lloró.

10. Y yo, al ver el dolor de Jesús y cómo amaba a mi enemigo con desesperación por salvarle y de recordar todo lo bonito que Dios había puesto en esa persona al crearla (gracias a la novena que hice) pude amar a mi enemigo. Y todavía le amo.