¿Cómo es el diálogo con tu cónyuge?

Los diálogos entre los cónyuges. Con frecuencia se tiende a pensar que el amor basta para que a lo largo del tiempo siga viva la armonía en el matrimonio. Sin el ejercicio de las virtudes es difícil la relación y el trato entre el marido y la mujer… El diálogo entre ellos fluye bien cuando se ejerce la caridad por ambas partes; si se reconocen las diferencias que hay entre hombre y mujer. Cuando hay faltas de entendimiento entre ambos, las incomprensiones tienden a acentuarse si no se pone remedio. Ellas tienden a hablar más y añadir matices a cada asunto; para los hombres significa una complicación… Para la esposa suele constituir una satisfacción compartir con detalle sus pensamientos y emociones con el marido; en cambio, este, tendencialmente, se encuentra más cómodo cuando habla de política, economía, deporte, etc… Si se desconocen estas tendencias, las conversaciones pueden concluir en enfados.

Para superar un enfado conviene conocer que la mayoría de los agravios que se perciben son producto de la susceptibilidad; esta se puede superar con humildad y pensando bien del otro cónyuge, con el diálogo sereno y respetuoso… En las relaciones entre los esposos es fundamental cultivar este hábito: la presunción de inocencia. Esto facilita hablar sin acritud ni enfrentamiento, superar problemas, desechar los pensamientos negativos acerca de las intenciones que mantuvo la otra persona cuando hizo algo que molestó al otro. Pensar bien y disculpar facilita la concordia. [F. F. Carvajal en Pasó haciendo el bien]

Publicado por el P. Refael Sanz Carrera en Tan_gente