Susana rodríguez, la modelo que iba a abortar hasta que Jesucristo entró en su vida

Susana Rodríguez es una top model que tras pasar una etapa de su vida muy dura, un encuentro con Jesucristo dio un vuelco a su vida.

Conocemos su testimonio a través de  un artículo de Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo en Alfa y Omega. «Me siento obligada a contar mi testimonio porque no se le puede quitar la gloria a Dios».

Tuvo una infancia difícil, hasta que descubrieron que tenía una dislexia. Fue de colegio en colegio y llegó a sufrir bullying. Entró en el mundo de la noche, yendo por los garitos de moda con sus amigas. A los 18 años le proponen aprovechar su belleza y trabajar como modelo y empieza a ganar mucho dinero.

A nivel sentimental, va de relación en relación, «de fracaso en fracaso», porque «me sentía muy sola. Tenía carencias afectivas y una necesidad de amor muy grande. Hasta que un día descubrió que estaba embarazada. «Entré en pánico. Me metí en la cama para morirme. Tenía 20 años y todo mi mundo se derrumbaba».

Aunque siempre había rechazado el aborto, en aquél momento sólo quería resolver el problema de forma definitiva. Su madre, persona de fe, intentó convencerla para que no lo hiciera. Tenía cita un viernes en una clínica abortiva y su madre, tras pasar horas rezando en un oratorio, le dijo que no podía acompañarla y además puso a rezar a mucha gente para que su hija desistiera.

Susana estaba muy nerviosa el día anterior a la intervención y, providencialmete, la llamaron de la clínica para posponerla al lunes. En ese momento sintió una gran paz. «¿De dónde me vino esa paz y por qué estaba tan tranquila?, me preguntaba. Fue un fin de semana tremendo, en el que mi madre organizó unas cadenas de oración enormes.

El domingo por la tarde, Susana se rompe y deja entrar a Dios. Decide no abortar. En el momento de nacer su hijo afirma: «me enamoré perdidamente de él»

Ahora afirma: «Me doy cuenta de que nadie puede juzgar a nadie, solo Dios conoce la historia que hay detrás de cada uno. Jesús aborrece el pecado pero ama hasta la locura al pecador.»

«Dios es grande. Si te confías y abandonas, Él hace el resto, llega donde tú no llegas, por muy difícil o por muy dramática que sea tu situación. Como dice san Pablo: “Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia”. Yo he experimentado a Dios así»…