Lo mejor del día has sido TÚ

Si la semana pasada os propusimos el ofrecimiento de obras para empezar el día (aunque también se puede renovar a cualquier hora), esta vez queremos sugeriros cómo hacer un buen examen de conciencia cada noche. Puede parecer tópico y que siempre se respondan las mismas preguntas, pero san Ignacio de Loyola propuso una pequeña guía para terminar el día en el Corazón del Señor, mirando tu día con Sus ojos. Estos son los pasos a seguir:

  1. Oración por la luz. Esto no es soñar despierto sobre el pasado, sino una búsqueda de la comprensión con Gracia. Es decir, decirle al Señor: Dame la Gracia de ver el día con Tus ojos, que vea que es aquello en lo que más te he agradado y en lo que menos, en aquello que más me ha unido a Ti… (Puede ser una oración improvisada).
  2. Acción de Gracias. Repasa tu memoria de las últimas 24 horas buscando cosas por las que dar gracias a Dios. Piensa en todos los detallitos del día donde el Señor te ha querido encontrar. Todo aquello que te ha hecho feliz, aquello que te ha costado, alguna sorpresa… intenta ser lo más concreto posible y agradéceselo a Dios de todo corazón.
  3. Sentimientos. Vuelve a visitar el día y párate en aquellos momentos más relevantes o en aquellas ocasiones donde ha habido una reacción por tu parte. Piensa cómo has estado en Misa, cómo has tratado a tus amigos de la uni o a tu profe, con qué actitud has hecho aquello que te daba pereza, etc…
  4. Enfoque. Elije uno de esos recuerdos más fuerte, y háblale al Señor mientras te mueve. Todo es ocasión de diálogo con quien más te ama. Cuéntale aquello que te ha costado, que te ha gustado, aquello que desearías hacer mejor… Y pídele perdón por todas aquellas ocasiones que has faltado al amor ya sea de pensamiento, palabra obra u omisión.
  5. Futuro. Entrégale el día de mañana al Señor y hazte un propósito muy concreto y… ¡a por él de la mano de Cristo!

Si a veces te cuesta pensar en tu día, en aquello que más te ha costado o más te ha ayudado, te damos algunas preguntas para que las respondas a la luz del Señor.

a) ¿En qué te has gozado más en el día de hoy?

b) ¿En qué pones más esperanza?

c) ¿Qué te ha dolido más?

d) ¿Qué cosas me han impacientado más?

e) ¿Qué cosas me han humillado más?

f) ¿Qué pensamientos ocurrentes he tenido en el día de hoy?

g) ¿Qué distracciones he tenido en la oración?

Intenta hacer el examen una vez al día (por la noche es lo ideal) y vive en presencia constante del Señor, en comunión con el Amor de los amores, entrando en Su Corazón y viviendo en Él.