«Unas vacaciones de invierno». Bernard MacLaverty

Gerry y Stella Gilmore–una pareja de jubilados irlandeses que vive en Escocia–han decidido pasar un fin de semana largo en Ámsterdam para cambiar de aires. Su relación, aparentemente agradable y segura, transcurre en una apacible rutina. Sin embargo, Gerry tiene un serio problema con el alcohol, al que recurre a diario pensando que Stella desconoce el grado de su adicción. Ella lo tolera discretamente, como tolera sus manías y lo que ella percibe como falta de sensibilidad e inquietudes. A medida que el fin de semana avanza, se va haciendo evidente la magnitud de la distancia que les separa y que quizá sea ya insalvable.

Novela actual sobre hechos de la vida cotidiana, a veces, grandes y, a veces,  pequeños detalles, que marcan el pasado y el futuro. Los protagonistas son Gerry y Stella, un matrimonio de irlandeses, ya jubilados, que viven en Glasgow y deciden pasar unos días de vacaciones en Ámsterdam, tras las fiestas navideñas. Gerry ha dedicado toda su vida a la arquitectura, en las reuniones de trabajo y con los compañeros solía beber, cada vez un poco más, y este vicio se ha ido afianzando en su vida hasta convertirse en una grave adicción. En los últimos meses, su único objetivo es escuchar música clásica mientras bebe whisky. Sin embargo, Stella, católica practicante, necesita darle un sentido más profundo a su vida: quizá a través de la religión, de la ayuda a los demás, del conocimiento de sí misma.

La obra, con un título que se puede interpretar en sentido figurado (el invierno como metáfora de la vejez), refleja la última etapa de la vida de dos personas, que se plantean el futuro de forma absolutamente opuesta: Gerry, no creyente, deja pasar los días abandonado al alcohol, que ha empezado a hacer estragos en su cuerpo (falta de memoria, punzadas, destellos); mientras que Stella, hija de familia numerosa, de férreas convicciones católicas, busca seguir una vida piadosa que colme su existencia: rezar era como una visitación divina, “por sentirse acogida en las manos de Dios” (p. 49).

Con un estilo sencillo, “artificiosamente simple”, suave y tranquilo, recreándose en los pequeños detalles y en las descripciones minuciosas, el autor ahonda en los pensamientos y sentimientos de los dos personajes, alternando la focalización del discurso desde ambas perspectivas. De esta forma, cada uno rememora alternativamente recuerdos de su infancia, los años de juventud, su primer encuentro cuando se conocieron a finales de los años sesenta,  sus primeras conversaciones sobre política y religión: hechos de la vida cotidiana que se unen a otros sucesos históricos en los que el IRA y sus atentados tendrán un papel fundamental. En definitiva, la obra recrea toda una vida juntos de este matrimonio, en el que todavía pervive la admiración y el amor hacia el otro, pero al final “hay preguntas importantes que precisan respuestas: ¿cómo podemos vivir nuestra vida de la mejor manera posible?, ¿cómo podemos vivir una buena vida?” (p. 121).

Reseña de Ana María Díaz Barranco publicada en Club del lector