Un encuentro con el Cardenal Sarah

Recientemente, un grupo de sacerdote mexicanos que estaban en El Vaticano, tuvieron la oportunidad de charlar con el cardenal Sarah. El Padre Mario Arroyo, que estaba entre ellos, ha contado su experiencia e impresiones en el medio digital La Abeja.

Narra el encuentro así: «Delgado, casi enjuto, silencioso, serio. Nos habla pausadamente de Dios, de la importancia de la oración, del valor de la liturgia, de cuidar la integridad de la fe. Me golpean mucho sus palabras finales: “…no tengan miedo de sufrir por la Iglesia”. Se ve a todas luces que es un hombre que ama apasionadamente a Jesucristo y a la Iglesia; un hombre que cree profundamente lo que dice, está convencido; sus obras y sus palabras reflejan fielmente lo que cree». Una charla breve en la que les regalará unos Rosarios y una estampa de la Virgen, recordatorio de sus bodas de oro sacerdotales.

Después comentan entre ellos. Les ha causado una gran impresión. Entienden que es un regalo de Dios para un mundo sediento de testigos, donde sobran los predicadores y faltan los ejemplos. Su testimonio es esencial en la época del auge del secularismo, del laicismo salvaje, del materialismo a ultranza.

El mensaje del Cardenal, de poner a Dios en el centro, se les antoja urgente para un mundo seducido por la idolatría del instante, en un mundo en el que se ha perdido el sentido de la trascendencia.

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