Dar la cara por Jesús

¿Por qué a muchos creyentes católicos les da pena, miedo expresar su fe católica? A éstos mismos, no les da vergüenza expresar abiertamente su preferencia política, incluso al caer en fanatismos y esparcir odio y rencor. Apoyan apasionadamente a un partido de fútbol, a un artista, a un cantante, incluso a marcas. En mi país, México, existe una tienda departamental cuya publicidad ha sido exitosa al grado de catalogar a sus clientes como “Yo soy totalmente (nombre de la tienda departamental)”. Todo esto no está mal, mientras no se caiga en excesos, pues recordemos que toda fe sin amor es fanatismo; vaya, todos somos libres de apoyar, creer y tener ciertas preferencias y afinidades con nuestra razón y juicio; sin embargo, ¿por qué no hacerlo de igual forma con nuestra fe?, que al final del día y de la vida misma, es nuestro pilar.

El punto de este escrito es animarte a que empieces a dar la cara por Jesús y que seas valiente al reconocerte católico y orgulloso de tu fe, no sólo con palabras sino con lo más importante, con tus acciones que demuestren que eres verdaderamente seguidor de JESUCRISTO y que amas a tu prójimo al velar no sólo por el bien propio sino por el común, tal como nos enseñó Jesús cuando estuvo de paso por la tierra.

Te digo que requiere de valentía porque, en un principio, sabemos que TODOS estamos llamados a la santidad (mártires o confesores) y que Jesús nos advirtió que al seguirlo y esparcir su palabra lo que tendríamos con certeza era la persecución, tal como le hicieron a Él. Por supuesto que después de la tormenta de persecución (amenazas, burlas, desprecio, señalamiento, insultos, etc) viene la claridad: “Bienaventurados todos los perseguidos por causa de mi nombre, porque de ellos será el Reino de los Cielos. (Evangelio según San Mateo 5) Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, Yo lo reconoceré ante mi
Padre que está en el cielo. (Evangelio según San Mateo 10, 24-33) De entrada sabemos que no debemos tener miedo y pedir a diario que nuestra fe se fortalezca para saber actuar con coherencia. Tarea difícil con la enorme recompensa y ganancia que es el cielo. Si tenemos el cielo, ¿Qué más podemos anhelar? Pues ya nada, estando con Jesús, tenemos todo para AMAR con plena dicha y gozo.

Reconocer abiertamente a JESÚS, ante la humanidad, es un deber, como bautizados y tenemos toda la ayuda gracias al Espíritu Santo que nos dota de sus dones y frutos. Si es nuestra voluntad dejarlo ejercer en nosotros mismos para nuestro bien,salvación y santificación. Esto quiere decir que los católicos no somos sectarios, no guardamos la verdad ni la palabra del Señor para unos cuantos “iluminados” porque nosotros somos universales y los dones que nos da la Divina Providencia los tenemos que poner en servicio de los demás en forma de agradecimiento a la Santísima Trinidad; de esta forma empezamos a dar la cara por Jesús, al hacernos sus fieles seguidores de palabra y acción en nuestro tiempo y circunstancia.

Dar la cara por Jesús significa ver a Jesús y dar la mano, SIEMPRE, en quien tenga necesidad. Con esto me refiero a los enfermos, ancianos, al hambriento, creyentes perseguidos, gente en desgracia por cualquier razón e incluso en quien nos crítica y quiere lo peor para nosotros porque ahí también está Jesús pidiendo oración y amor para esas personas con carencias afectivas y emocionales. Incluso si damos la cara por Él, necesitamos de nuestros hermanos católicos que oren siempre por nosotros mismos en nuestro diario andar pues solos, NUNCA podemos, sólo con DIOS.

Te animo a ser un laico católico que da la cara por quien dio su vida por TI. Que toda su dolorosa pasión y cada gota de sangre que derramó sea motivo de quitar soberbia y pereza para seguir adelante con su ayuda y la de su Santísima Madre, La Virgen María. Que Dios siempre te de la gracia de conocer tu religión, prudencia en el actuar y palabra para ejercer tu credo con testimonio digno y defender con inteligencia instruida y bien dirigida las bases y principios del catolicismo y entender que fe y razón son amigas y que la verdad, siempre será Dios y sólo es una. Dios te bendiga.

Karla César Vargas