El Pin Parental y el Papa Francisco

Ayer muchos medios de comunicación se hicieron eco de las palabras del Papa Francisco en el Ángelus del 31 de diciembre de 2017 para justificar las palabras de la Ministra del pasado viernes. El Papa en ese Angelus decía: Todos los padres son custodios de la vida de los hijos, pero no propietarios y deben ayudarlos a crecer, a madurar. Ninguna palabra que objetar. La patria potestad no se puede igualar a la propiedad.

Sin embargo varios puntos. El primero es que estas palabras del Papa en un Angelus deben ser entendidas en su contexto y en la totalidad de su magisterio.

El contexto es el evangelio de la Presentación del Niño en el templo. Es decir, lo que viene a decir el Papa es que por encima de los padres está Dios. De hecho dice un poco más adelante el Papa en ese Ángelus: Este gesto subraya que sólo Dios es el Señor de la historia individual y familiar; todo nos viene por Él. Cada familia está llamada a reconocer tal primado, custodiando y educando a los hijos para abrirse a Dios que es la fuente de la misma vida.

Los padres ejercitan por participación la paternidad de Dios.

Pero es que en la Catequesis del 20 de mayo del 2015 el Papa Francisco habla de la gravedad, por parte de los padres, de dejar la vida afectiva sólo en manos de expertos, dice: En relación a la vida afectiva, la personalidad y el desarrollo, los derechos y los deberes, los «expertos» lo saben todo: objetivos, motivaciones, técnicas. Y los padres sólo deben escuchar, aprender y adaptarse. Privados de su papel, a menudo llegan a ser excesivamente aprensivos y posesivos con sus hijos, hasta no corregirlos nunca: «Tú no puedes corregir al hijo». Tienden a confiarlos cada vez más a los «expertos», incluso en los aspectos más delicados y personales de su vida, ubicándose ellos mismos en un rincón; y así los padres hoy corren el riesgo de autoexcluirse de la vida de sus hijos. Y esto es gravísimo. Y en la tan querida por algunos Amoris Laetitia dice: Aunque los padres necesitan de la escuela para asegurar una instrucción básica de sus hijos, nunca pueden delegar completamente su formación moral.

Buscar en la hemeroteca sacando las palabras del contexto es, como muchas veces hemos dicho, la peor de las mentiras.

Robert Tyrrel