Me gustaría decirte unas palabras

“Para ti que estas sufriendo, para ti que sé que no puedes con más; para ti cuando atraviesas un momento difícil y complicado.

¿Acaso crees que no te amo lo suficiente como para darme cuenta de como estás?

¿Piensas que soy ajeno a tu problema, a tu preocupación y a tu sufrimiento diario? Puede que no nos conozcamos lo suficiente, o incluso puede que llevemos tiempo sin llevarnos mucho, pero te aseguro que he estado ahí desde el momento en que naciste, a fin de cuentas yo te creé. Yo te hice tal y como eres, con el mas especial de mis cariños; antes incluso de que nacieras ya había pensado en ti, te había moldeado a mi imagen y semejanza, y había puesto mi sello en ti para siempre.

Te vi nacer, te vi crecer, te vi ganar, te vi aprender y estuve contigo cada segundo de tu vida, aunque tu no me vieses, he caminado contigo cada día, cada instante. A veces te dejaba notar mi presencia para que no decayeses, y otras te pareció que me fui de tu lado, más no lo hice nunca, pero debes recordar que el profesor siempre está en silencio cuando el alumno se examina.

Sólo quiero decirte que no me importa tu fallo, no me importa tu pecado, a fin de cuentas yo mismo me dejé la vida en la Cruz para ello, para que fuésemos hermanos para siempre, lo hice por amor hacia ti. Cuando el Guardia me clavaba, solo pensaba en el amor que estabas recibiendo y ello era consuelo suficiente para soportar mi dolor. Tu imagen, tu belleza y tu compañía me dieron infinito consuelo en aquellos instantes para poder entregarme plenamente.

Por ello te pido que pienses; si fui capaz de dar mi propia vida por amor, ¿Cómo no estar de tu lado ahora que más me necesitas? Lo haría una y mil veces más todo porque te amo, porque siento cosas inexplicables hacia ti, y quiero ante todo salvarte, y que estemos juntos siempre, sin hacer otra cosa que reírnos y disfrutar de la felicidad que tendremos. Quiero ahora que abras tus ojos, despejes la mente y olvides todo aquello que te hace sufrir. ¿Ves lo que hay a tu alrededor? ¿Ves lo que he creado? Pues todo ello es por ti, y ni el más bello de los paisajes, se asemeja en una sola gota al amor que siento hacia ti, nada de ello puede igualar los ojos con los que te miro cada día, y la ternura que siento cuando pienso en ti.

Cuando me hablas me haces el ser mas feliz de todo el universo, y aunque a veces parezca que no te estoy escuchando, no es así, lo hago sentado contigo, acariciándote el alma tranquilamente para que puedas contarme todo aquello que te abruma, o para que compartas conmigo la felicidad que sientes.Todo ello lo hago junto a ti, relajadamente, pues debes recordar que soy alguien paciente y manso de corazón. Es por ello que quiero despedirme de ti para que sigas con tus quehaceres diarios, pero recordando siempre que desde este mismo instante sigo contigo, y te doy la fuerza que necesitas para seguir adelante. Y recuérdalo, te quise siempre y juro por mí mismo hacerlo hasta el día que podamos encontrarnos aquí, en mi casa. Te amo”.

Carlos García.