Simplemente quiero imitar a Jesús. Myriam Alexa Nieto

    Hola, mi nombre es Myriam Alexa Nieto Bustos tengo 20 años y vivo en una familia conformada por 4 personas. Mi papá JavierAlejandro Nieto, mi mamá Myriam Bustos, mi hermano Kevin Alexander y yo.

    Desde antes de que naciéramos, mis padres han sido un matrimonio muy unido y responsable, cada uno cumpliendo con sus roles, como esposa y esposo. En nuestra familia siempre a habido mucha unión y cuidado hacía mí y mi hermano, pero desde pequeños mis papás han trabajado y nos han dejado al cuidado de guarderías y una tía la cual ha sido como mi nana por mas de 10 años.

    Al paso de los años yo resentía la ausencia de mis papás, así que, empecé a querer llamar su atención.

    Yo me la pasaba mintiendo y haciendo muchas cosas malas para ser regañada por ellos.

    Al entrar a la secundaría aunque quise empezar de nuevo siempre fui de las niñas que querían ser el centro de atención tanto de los maestros como de mis compañeros, a costa de mi dignidad como una niña.

    Quiero que sepan que para seguir teniendo amigos, aceptaba las humillaciones y burlas que me decían, queriendo aparentar encajar con ellos. Mi autoestima y mi dignidad ya ni sabía donde estaba, que tan disminuidas estaban.

    Yo me equivoqué mucho con las decisiones que tomaba en mi época de adolescencia y parte de la juventud.

    Yo no entendía nada de mi personalidad, al querer amores vacíos, se distorsionaba mi amor propio.

    Quería estar con cuanto chavo se me pusiera enfrente con la ilusión de que ahí podría llenar mi sed de amor. Probé el alcohol, cigarro, droga desde los 15 años. Algo increíble para alguien de esa edad, sin querer pensar en las consecuencias, en mi poca autoestima, en ese deseo placentero de amor a medias.

    Pasaron muchos años para yo poder construirme a la mujer que soy hasta ahora.

    Simplemente Cristo es quien pudo ayudarme a moldearme a su voluntad, solo en Él puede llenar ese vacío espiritual, emocional y psicológico que a lo largo de mi vida se había perdido. Entré a un grupo juvenil simplemente con la curiosidad de saber que se vivía dentro del movimiento, y sin darme cuenta ya estaba tan enamorada del único y primer amor, de Jesús.

    Yo amo la dedicación y sacrificio que han hecho mis papás por nuestra familia. Agradezco ahora a Dios porque se que sin la oración de mi madre y la corrección de mi padre yo no hubiera salido adelante de tantas humillaciones.

    Mis hermanos del grupo constantemente me hacían correcciones para yo ir descubriendo quien soy en realidad, sin las máscaras que me consumían.

    Ahora en mi camino de vida simplemente quiero imitar a Jesús, evangelizar con mi testimonio y la alegría que me brinda todos los días de mi vida. ¿Es difícil? Claro que sí, pero, se trabaja por lo que vale la pena hacerlo, no hay mejor recompensa que ese encuentro eterno en el cielo con Mi amado.

    Les agradezco su tiempo para saber de mi conversión, pero más que nada, de darle la oportunidad a Cristo que Él sea el único que pueda ayudarlos a sanar, a moldear, a amar con ese amor tan puro y bondadoso que nos brinda

    Atte

    Su hermana en Cristo, Alexa.

    “Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque éste, tu hermano, estaba muerto yha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado.” (Lc 15, 32)