Nos dice S. Juan que Jesús, en una ocasión, no quería andar por Judea porque los judíos querían matarlo. Ya lo decía el Libro de la Sabiduría: “Acechemos al justo que nos resulta fastidioso: se opone a nuestro modo de actuar… “. Lo que sucedió a Jesús ya estaba profetizado.

Cuando Jesús fue al templo de Jerusalén acompañado de sus padres, sucedió que el anciano Simeón supo que ese Niño era el Esperado, profetizó que Éste sería signo de contradicción. Profetizó la Cruz.

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