Te deseo MÁS

Cristo. Esto es ser cristiano: ser de Cristo. Y esto lo recordamos ahora porque el domingo celebraremos el Bautismo del Señor, nos recuerda por qué y por quién hemos sido bautizados. Nos revela nuestro ser: yo, pase lo que pase, haga lo que haga, elija lo que elija, soy de Cristo. ¿Cómo vivimos esto en nuestro día a día? Yo, ¿vivo como hijo de Dios? ¿Me lo creo? ¿Lo hago vida?

Creo que para este 2020 sería buenísimo recordar qué es ser cristianos y tener verdaderos deseos de conocerLe más, de quererLe más, de desearLe más, de seguirLe más. No solo de seguirLe, de amarLe… sino de hacerlo más, más y más. De tal manera que nuestros deseos se vayan ordenando al Corazón de Cristo.

Te propondría que este 2020 cuidases tus deseos, que pidieses que se te ensanchasen, que se hiciesen gigantes, a la medida del Corazón de Cristo. Piensa ahora como son tus deseos, ¿qué es aquello que más deseas? ¿Por qué darías la vida? El Señor está deseando ensancharte el corazón, darte más, hacerte desear más, que queme en ti el mismo fuego que quema en Su Corazón. ¿Qué desea ardientemente Jesús? Deséalo tú también, ¡pídeselo!

Hace años una monjita me animó a cuidar mis deseos, a presentárselos al Señor, a hacer una lista de aquello que deseo y también que me gustaría desear. Ir escribiéndola, poco a poco, entregándosela al Señor, ¡me cambió la vida! El Señor te hace querer más, más y más, como Él. Déjate hacer y cuida tus deseos, entrégaselos al Señor y Él los acrecentará y los realizará. ¡Qué afortunados somos!