María encontró su vocación gracias a su novio ateo

Qué variados pueden ser los caminos de Dios. Hoy, descubrimos en Portaluz la historia de María Adams que encontró su vocación gracias a su novio ateo.

La falta de fe de él le llevó le llevó a María a plantearse la existencia de Dios. Entonces decidió hacer lo que ella llama un «spa espiritual» haciendo una ruta por monasterios franceses. Allí le sorprendió que «había muchas hermanas jóvenes, cantando cantos gregorianos». Empezó a hacer oración y a asistir a Misa a diario conmovida por el testimonio de estas mujeres que vivían aferradas a la voluntad de Dios «fuera del ritmo de este mundo y sin avergonzarse por ello”, recuerda.

Casi sin darse cuenta, Dios entró de una forma radical en ella hasta que surgió en ella el deseo de pertenecerle por entero. «Al final de ese año, estaba convencida de que tenía una vocación. Lo que había encontrado no se podía comparar con nada más. Él entró en mi vida de una manera hermosa y exigente».

Le pidió a Dios que le mostrara el camino y fue así cómo llegó a pertenecer a las Siervas del Señor y de la Virgen de Matará.

Pide a las mujeres católicas que no teman preguntar a Dios: ¿Cómo quieres que me convierta en santa?  «Recordad -agrega- que cada vocación es un milagro, porque nadie merece ser llamada. La vocación religiosa es una vida auténtica y asombrosamente hermosa, pero no sin la cruz. Es la perla de gran precio, es todo lo que quieres, incluso a costa de vender todo lo que tienes. ¡Cuán bueno es Dios, cuán autor y gran poeta; es El único que hará de nuestras vidas una hermosa canción si amamos y confiamos más».

Puedes leer este testimonio completo en Portaluz