Callejeros de fe. Testimonio de Adriana Martínez

    Hola!! Mi nombre es Adriana y actualmente estoy estudiando Negocios Internacionales en Jacobs University, ubicada en Bremen, Alemania. Hace un año y medio dejé mi tierra natal, Honduras, para vivir en un país ajeno a mi cultura, idioma y fe.

    Mi universidad es muy internacional y me encanta que hay mucha diversidad de opiniones y perspectivas. Sin embargo, muchas veces estas perspectivas pueden chocar un poco con mi fe; y es aquí donde entran mis pequeñas batallas espirituales.

    Definitivamente puedo decirles que es un reto vivir tu fe coherentemente en un ambiente donde vos sos la única que piensa “diferente.” Es pan de cada día ir contracorriente, el que mis amigos me ridiculicen por “creer” en un Dios que no existe o que me digan que “vivo en un engaño.”

    Sin embargo, estas discusiones no han sido un obstáculo a nuestra amistad, sino una oportunidad de hacer apostolado. Como estudiante universitaria, Dios me llama a estar con todos aquellos “publicanos y pecadores” e ir a ponerle un poco de sal y luz a esos ambientes.

    No obstante, tenemos muchas tentaciones, somos hechos de carne, no? Para mantener mi fe fuerte trato de estar en presencia de Dios todo el día (aunque me cueste). Usualmente tengo días muy ocupados; si no sigo un horario soy un desastre (hahah). Por ejemplo, si no me levanté en el minuto heroico, cuando suena mi alarma, para hacer la oración, sé que ya no la hice. Los podcasts como “10 minutos con Jesús” o “Jóvenes católicos” se han vuelto mis mejores amigos, los escucho cuando voy camino a mis clases. Ya que soy muy olvidadiza, pongo alarmas en mi celular para acordarme de rezar el Ángelus. Me cuesta rezar el rosario, por eso trato de ofrecerlo por mis amigos. Cuando tengo la oportunidad de ir a un sagrario, aunque tenga mil cosas que hacer, lo hago.

    Trato de vivir con mucha alegría mi fe. Porque Dios ocupa más amigos en esta tierra para iluminar todos aquellos ambientes vacíos y oscuros. Seamos “callejeros de fe,” no tengamos miedo de ir contracorriente. Les puedo decir por testimonio propio, que Dios da la gracia.

    Adriana Martínez