«Nuestra tarea como cristianos es la de dar testimonio». Juan Pich-Aguilera

    Nací hace ya 17 años en el seno de una familia católica donde nuestros padres nos han formado en la fe, nos han enseñado a tratar con Dios y a amarle no sólo hablándonos de Él, sino también dándonos ejemplo, que es la mejor manera de enseñar. Voy a un colegio católico, Viaró y suelo frecuentar un club del Opus Dei. En efecto, he nacido en una burbuja.

    Para poder vivir bien la Fe hemos de estar bien formados para saber realmente quién es Dios, cómo se le trata, al fin y al cabo uno no ama lo que no conoce. Es por eso que yo acudo a círculos cada semana en un club del Opus Dei, donde después hablo con mi director espiritual para que me guíe y me ayude. El director espiritual es alguien clave, que siempre nos va a ayudar pero para eso hemos de ser 100% sinceros, porque a veces, y lo digo por experiencia, Dios habla a través de él. Los viernes voy por la parroquia a “lifeteen”, donde se nos da una charla sobre algún tema relacionado con Dios y luego nos dividimos en grupos más reducidos y hablamos entre nosotros sobre el tema de la charla y luego acabamos con un rato de adoración.

    Tengo la gran suerte de ir a un cole donde nos dan la oportunidad de participar en la Santa Misa cada día y como la Misa es la fuente y cumbre de toda la vida cristiana, voy cada día a participar del milagro eucarístico. Como la Misa es algo bastante complicado de entender me he leído un libro que me ha ayudado a entenderla mucho mejor llamado: “La Misa, ¿para qué sirve?”. Así pues intento frecuentar los sacramentos lo máximo posible, no solo la comunión sino también el sacramento de la reconciliación o confesión, donde recuperamos la Gracia de Dios, pero para eso hay que ir total y profundamente arrepentidos ya que mucha gente se confiesa sin el firme propósito de no volver a pecar, o no tiene verdadero dolor de sus pecados y entonces convertimos la confesión en algo para sentirnos mejor y es un craso error, no hay que enamorarse de las dulzuras de Dios sino del Dios de las dulzuras. No hemos de ir a Misa o confesarnos porque así nos sentimos bien, claro que te sientes bien, pero has de hacerlo porque amas a Dios aunque también es muy bueno estar enamorados de la comunión… pero sobre todo saber que todo esto nos ha de acercar a Dios, y no solo hacernos sentir mejor, que todo lo que hagamos sea por amor a Dios. Otro punto clave para vivir bien la fe es la oración, ya que un cristiano que no reza es como un soldado sin armas. Dios no es un Dios lejano, es el Dios del amor, y al rezar hemos de orar como si estuviésemos hablando con un amigo nuestro, o aún más, con nuestro mejor amigo. Es verdad que cuesta hacer la oración cada día, pero sino le dedicas tiempo a tu amigo, pero sí a otras cosas, plantéate cómo vives tu fe. Si un día no sale, no pasa nada le dices “Jesús perdóname porque estoy empanado” y le pides ayuda a tu ángel de la guarda. El libro por excelencia para hacer la oración es el evangelio, que aunque nos lo hayamos leído muchas veces, siempre descubrimos algo nuevo, otra inspiración del Espíritu Santo. Para rezar y hablar con alguien que no ves es necesario tener muchísima fe, y es que algo muy importante sobre esta virtud teologal es que hay que pedirla, le hemos de pedir al Señor que nos de la virtud de la Fe, Él quiere que le pidamos ya que como dice “Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad, y se os abrirá.”

     

    También juego a hockey, que me encanta, y suelo pasar muchas horas en el club con gente de otros ambientes, majísima, que cuando se dan cuenta de que soy católico me preguntan con un tono de sorpresa, lo cual me lleva a la conclusión de que no deben conocer a muchos más. Entonces llueven las preguntas, previamente pensadas ya que son ateos convencidos, bueno más bien vencidos por la ignorancia, y tienen las preguntas ya preparadas como demuéstrame que Dios existe, cómo puede aparecer Dios de la nada o cómo creó todo el universo y la verdad es difícil contestar pero siempre me intento apoyar en G.K. Chesterton  que dice que Dios es por naturaleza un hombre lleno de misterios, y que nadie puede imaginar cómo ha podido crear el mundo, lo mismo que nadie se siente capaz de crearlo. Hay evolucionistas que no pueden creer en un Dios que hace las cosas de la nada, y en cambio creen que de la nada han salido todas las cosas. Claro que esto no les convence y se van insatisfechos, no les ha convencido la respuesta, pero hemos de tener una cosa clara y es que no somos nosotros los que convertiremos a la gente, será Dios quien toque sus corazones. Aún así nuestra tarea como cristianos es la de dar testimonio y hablar de Dios, pero el primer paso para hacer apostolado, y el más eficiente es el de rezar por aquella persona.

    Fe tiene mucha gente, lo difícil es vivirla, cada día, y la fe no es solo un conocimiento teórico, sino práctico, Dios no quiere que le digamos “Señor, Señor”, quiero que le amemos con palabras y obras.

    Juan Pich-Aguilera