Las casualidades no existen

Las casualidades son pistas de los planes de Dios, cuya relación sólo podemos entender cuando miramos atrás, y entonces ahí, se reconecta todo, y todo cobra sentido.

Mi nombre es Paula Fernández y mi vida ha cobrado sentido a base de “casualidades”.

Para conocer cómo vive la Fe una persona, hay que conocer de dónde viene, y estos son mis orígenes.

Me crié justo al lado de la Parroquia de Santa María de las Flores y San Eugenio, en la cual desde su origen mis abuelos participaron activamente (casualidad número 1).

Aunque mi vida siempre ha estado vinculada a Dios (y a esta parroquia) gracias a mis padres y a mi abuela, nunca la sentí como mi casa. Yo, que había estudiado en un colegio Salesiano, sólo pisaba la parroquia para ir a misa los domingos, y para acompañar a mi abuela alguna que otra vez.

Pasaron los años, y se empezó a formar lo que es ahora la Pastoral Juvenil, con un grupo de Jóvenes, que casualmente, venían del colegio en el que yo había estudiado (Casualidad número 2). Así que empecé asistiendo a las catequesis de confirmación y de ahí al Centro Juvenil de la Parroquia los viernes, involucrándome cada vez más.

Cada vez sentía más intensamente el “efecto grupo” pues encontré en ellos una familia, la definición más pura de Iglesia, en la que todos “contamos”, y lo más importante de todo, en la que nos sobrellevamos con amor.

Yo que nunca había tenido ese sentimiento de pertenencia en ningún lugar, sentí que Dios me amaba cuando más lo necesitaba, por ello le estaba (y le estoy) súper agradecida. De hecho, esto me ha ayudado a día de hoy, a transmitir la alegría y la cercanía que una vez yo sentí y a ampliarla a otros ámbitos de mi vida, como por ejemplo en la universidad.

Actualmente, coordino el centro juvenil, doy catequesis a un grupo de niños de 11 años, y soy la presidenta de la asociación Juvenil de la parroquia. Pero yo solamente soy una gota de agua, en un mar inmenso, pues tengo la suerte de pertenecer a una parroquia con mucha vida.

Aprovecho para invitaros a “hacer lío” en vuestras parroquias, a llenarlas de jóvenes, a llenarlas de vida, y a no tener miedo si no sabéis qué hacer. Recordad que Dios no elige a los capacitados, si no que capacita a los elegidos. Y todos habéis sido elegidos de una forma u otra.

En definitiva, para mí eso es vivir la Fe, vivir según sus enseñanzas, confiando en él y llevando un pedacito de Dios a todos los que nos encontremos, teniendo esperanza y creyendo que al final seremos mucho más felices que ahora, y que todo saldrá bien de una forma u otra.

Pues, parte de vivir la Fe es ejercer un apostolado, y para ello hace falta cargar con nuestra cruz un día y otro, y otro, y otro… cosa que es difícil y que requiere que te dejes en manos de Dios, como hizo la Virgen, aunque tengas miedo. Tanto Él como nuestra Madre, están contigo.

No sabía (ni se, ni lo sabré) el plan que Dios tiene para mí, pero hasta ahora es mucho más de lo que había imaginado, y estoy segura de que mejorará con el tiempo y que vendrán muchas más casualidades que espero saber interpretar.

Paula Fernández