María no tuvo la idea… ¡la disfrutó!

Ser libre no tiene por qué implicar siempre ser original. Podemos actuar libremente haciendo algo que nos ha pedido otra persona, copiando un modo de hacer, imitando a alguien… Comprender esto es fácil, pero en la práctica siempre hay una parte de nosotros que no se conforma con ser libre, sino que reclama ser original. Por eso, muchas veces, solemos poner mucho más empeño en llevar a cabo aquello que se nos ha ocurrido a nosotros que en lo que nos proponen los demás (y a veces, directamente, ni les escuchamos). Preferimos una parcela minúscula de originalidad a un campo inmenso de libertad.

El testimonio de María Muñoz, que compartió con nosotros el lunes pasado, nos permite entrever el fruto de acoger en la propia vida las propuestas de los demás. Ella no había pensado ser voluntaria de Cáritas: «yo empecé porque lo propuso nuestro profesor de religión», pero decidió, junto con una amiga, acoger esa propuesta y llevarla a cabo. Hoy nos explica lo mucho que le ha ayudado esta experiencia y lo feliz que es…

Esta docilidad es clave para aprender a amar. En la Virgen María, nuestra Madre, tenemos el mayor ejemplo, lo recordábamos ayer en el Evangelio de la fiesta de la Inmaculada. Saber descubrir aquello que Dios nos pone delante para que nos entreguemos a Él y a los demás. Porque en realidad, es Él quien nos guía, el Espíritu Santo que habita en nuestro corazón. Nosotros somos sus colaboradores, acogemos sus propuestas e intentamos llevar a cabo nuestra parte con sencillez, con la alegría de participar de algo muy grande: la obra de la redención.

Finalmente, una consecuencia de esta actitud humilde es disfrutar del momento. Lo vemos en María Muñoz claramente, cuando nos cuenta cómo fue el concurso de postales navideñas. Ella ayudó a un señor a hacer su postal, iba dibujando todo lo que él le decía. Lo importante no era ganar el concurso, ni hacer el dibujo que a ella le parecía mejor o más bonito… simplemente colaboró en el proyecto de ese señor, con la alegría de poder ayudarle. Y además, para su sorpresa, ¡ganaron!