Día 8 de la Novena de la Inmaculada: Tiempos de María

María nació sin pecado, gracias a Jesús

Como sabéis Inmaculada Concepción es una de las celebraciones más importantes de la Virgen.

Por eso nos hemos estado preparando con una novena. Y esta tarde celebramos la víspera del día grande.
Fue un 8 de diciembre del año 1854, cuando el Papa Pio IX quiso definir, como dogma de fe, que la Virgen fue concebida sin pecado original.
En previsión de los méritos que iba a alcanzar su Hijo, Jesús, Ella se vio libre del pecado.
En el libro del Génesis, que hemos leído como Primera lectura (3, 9-15), vemos como Dios anuncia ya algo de este privilegio.
El Señor le dice a la serpiente: Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya; ella te herirá en la cabeza cuando tú intentes herirla en el talón (Ibídem, 3, 15).
Por eso a la Virgen Inmaculada se la suele representar con la serpiente a sus pies.

Porque María no tuvo parte con el demonio, y gracias a su humildad pisó la cabeza del soberbio satanás. Gracias a su humildad venció.
Por eso el título con se llama a sí misma es Esclava del Señor (Gn 3, 15), y precisamente por eso Dios la llenó de gracias. Ese fue el triunfo de la Inmaculada

El triunfo de la Inmaculada

Muchos cristianos durante siglos ya creían en este privilegio de la Virgen.

Granada es junto con Sevilla una de las ciudades del mundo donde más existía esta creencia antes de que la Iglesia lo definiera como verdad de fe.

Aquí en Granada está el templo más antiguo del mundo dedicado a la Inmaculada Concepción.

Muchos granadinos hicieron voto de sangre por defender este privilegio de María.
Se comprometían a llegar a sufrir derramamiento de su propia sangre, si esto hiciese falta, para que María fuese considerada la Purísima.

Defendiendo que a Ella no le había rozado el Pecado original.
Esta promesa la hacían –entre otros– los antiguos alumnos de la Abadía del Sacromonte. Que tienen como lema en su escudo: A María no tocó el pecado primero.

Y a dos pasos de aquí hay un monumento que simboliza precisamente esta fiesta: es el triunfo, el triunfo de la Inmaculada.

Antes de que fuera definido por la Iglesia los granadinos y sevillanos, pensaban así.

Por eso en la capital de Andalucía se armó mucho revuelo, porque un fraile llamado Molina, dijo desde el púlpito de la iglesia de Regina que María no era Inmaculada.

Y en Sevilla se inventaron una copla que decía:
Aunque no quiera Molina
ni los frailes de Regina,
ni su padre provincial
María fue concebida
sin pecado original.
Pues, a partir de lo que definiera el papa Pio Nono, ya lo tenemos que creer todos los cristianos.

Piononos

Y en Granada la declaración del dogma de la Inmaculada se vivió con tanta alegría, que un pastelero de Santa Fe, se inventó un dulce que se ha hecho famoso.

Los piononos se hicieron en agradecimiento al Papa que había declarado esta verdad de fe.

Hoy es un día de para todos los cristianos. Porque María es nuestra Madre y nosotros queremos hacerle algún regalo como le hicieron nuestros antepasados.

Pienso que lo que más le puede gustar a nuestra Madre, la Mujer humilde que pisó la cabeza del Maligno es que nos confesemos con frecuencia. 

Que vayamos al sacramento de la Penitencia para que el Señor nos aparte del mal.
Y otra cosa que le puede gustar es que todas las noches le recemos las tres avemarías, pidiendo nuestra pureza de alma y de cuerpo.

Así nos pareceremos cada vez más a la Inmaculada, Madre de Dios y madre nuestra.

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Primera lectura:

Pongo hostilidad entre tu descendencia y la de la mujer.

Gn 3, 9-15

Segunda lectura:

Cristo salva a todos los hombres.

Rom 15, 4-9

Evangelio

Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.

Lc 1, 26-38