Somos diferentes, pensamos diferentes

Del blog de Carlos Andreu transcribo esta entrada para que nos apliquemos el cuento 😉:

Esta semana pasada hemos celebrado el “día de difuntos” en Europa, el “día de muertos” en Hispanoamérica. Estas fechas, que últimamente se resumen en calabazas naranjas y negras y alguna tela de araña, siempre pueden servirnos para pensar en cómo y para qué estamos aprovechando nuestra vida.

Cuentan que en un día de difuntos  había un hombre poniendo flores en la tumba de su esposa cuando vio que un chino ponía un plato de arroz en la tumba de al lado. El hombre, en tono de burla, se dirigió al chino y le dijo:

– Perdone, señor ¿de verdad cree que su muerto vendrá a comer el arroz?

El chino le miró fijamente a los ojos y le respondió:

– Si… cuando su muerto venga a oler sus flores.

Cada uno de nosotros es diferente, y por tanto pensamos diferente y actuamos diferente. Nos mueven distintas cosas. A cada uno las suyas. Seguro que si miras a tu equipo, eso lo ves claro. Diversidad de criterios, de pensamientos, de acciones. Por eso tenemos que acostumbrarnos a no juzgar a los demás. A comprender  e incluso corregir para hacer que los otros mejoren. Pero sin juzgar, porque nunca conocemos toda la realidad de quien tenemos enfrente.

Decía William Ury que la mayor parte de nuestros conflictos no vienen por el qué decimos sino por el cómo lo decimos. Porque muchas veces en ese cómo lo decimos metemos prejuicios, rencores del pasado, ideas preconcebidas, nuestra propia realidad que puede ser distinta de la del otro…

Comprender, y no juzgar, te hará ahorrar mucha energía, te ayudará a sentirte mejor y a ser más feliz.