Álex Álvarez: «No hay que basar la fe en las personas, sino en Dios»

Buscamos mujeres y hombres comprometidos, de entre aquellos que comparten sus vidas con nosotros, que sacrifican sus días por personas que necesitan su tiempo. Buscamos personas jóvenes que saben entregarse en medio de cada día. Jóvenes adultos dispuestos a poner a los demás por delante de sí mismos, viendo en cada uno el rostro de Nuestro Señor. Buscamos a «santos de al lado» (cfr. Gaudete et exsultate) que hayan conocido a Jesús en sus vidas, que lo busquen, lo encuentren y lo amen también en los demás. Que lo sigan con la naturalidad de quien vive alegre, en auténtica paz. Y los encontramos sin esfuerzo, ya que muchos de ellos están entre nosotros. Es el caso del siguiente joven.

  • Alejandro Álvarez Soriano pone nombre y apellidos a tantos y tantos voluntarios que hay en nuestro país, al servicio de los más necesitados.

  • A sus 26 años, asegura haber crecido rodeado del ambiente católico, en medio de la Iglesia.

Álex, ¿de qué manera haces presente a Dios en medio del mundo?

Actualmente, formo parte de la Hospitalidad de Lourdes de Zaragoza. Todos los años hacemos un voluntariado juntos, hacemos una peregrinación. Así, acompañamos a los enfermos para que pasen un tiempo rezando. Que que se sientan a gusto, pidiendo consuelo para «sus males» o solución a sus problemas. Nos lo pasamos bien. La verdad es que es una experiencia muy gratificante. Sobre todo, el ver a tantas personas unidas, hablando tantos idiomas diferentes, pero en realidad, uno. Uno único.

¡Qué bonito eso último! ¿Cómo has llegado hasta aquí?

Básicamente, he llegado hasta aquí gracias a mis padres. Por la educación que me han dado. Siempre he formado parte muy activa en parroquias, ya siendo catecúmeno de Primera Comunión, después en Post-Comunión, monitor de este grupo -mientras me preparaba para la Confirmación-; luego, me encargué del grupo de jóvenes, formaba parte del coro de la parroquia. Nos encargábamos también de la recogida de alimentos en la campaña de Navidad, y daba clases de guitarra… Todo lo que podía. Yo estaba allí: fui representante de la Pastoral Juvenil en el consejo pastoral de la parroquia… Desde pequeño he estado vinculado a este tipo de vida, por mi educación y en la parroquia. A eso me he dedicado.

Menudo recorrido… sin duda, apasionante. ¿Qué dificultades has encontrado en tu camino? ¿En qué punto te has visto más alejado de Dios? 

Quizás en decepciones que he sufrido por parte de algunas personas. Sé que es un error, pero hablo de una etapa que viví diez años atrás, de las distintas decepciones por parte de algún sacerdote o alguna persona con fallos humanos, a cuyo cargo estaba en aquellos tiempos. Estas situaciones son las que me han mantenido más alejado. No hay que relacionarlo, ya lo sé, pero en un momento dado, puedes fundamentar tu fe en personas a las que ves hablar, a las que ves realizar algunos actos que pueden decepcionarte, y que destruyen tu fe. Ya te digo: porque la basas en personas y no en Dios.

Ser católico te lleva a la felicidad, a pesar de que muchos piensen lo contrario

Es posible que, a cierta edad, sea más difícil esa distinción. Sin embargo, eso no te tumbó. ¿Qué es lo más bonito que Dios te ha regalado en la vida, Álex?

¡La vida misma! La vida misma y, sobre todo, la oportunidad de tener los abuelos que he tenido, mis padres, mis hermanos y mi novia. Eso es lo más bonito. Mi vida y la de las personas a las que quiero.

¡Qué alegría! Vamos a terminar. ¿Cómo animarías a otro joven a implicarse en la vida de la Iglesia como tú lo has hecho y lo haces hoy, a través de este voluntariado?

No sabría cómo explicarlo en un primer momento, porque puede sonar poco atractivo en este momento histórico. Hay que explicar que nada de esta vida de fe te priva de ser feliz, sino todo lo contrario: te ayuda a serlo. Los que no son católicos piensan que nos perdemos cosas, pero no saben que vivimos con la esperanza de ser cristianos.

Hay que manifestarlo de manera que todos se den cuenta de que vivir así está más cerca de vivir feliz que de lo contrario. Muchos tienen imágenes falsas en la cabeza: curas echándote la bronca, conciencias insoportables de pecado… ¡Nada más lejos! Lo más realista es darse cuenta de que vivimos justo lo contrario. La fe te lleva a la virtud de la entrega para todos.