4 mitos sobre la pornografía

Hoy quiero hablarte de 4 mitos sobre la pornografía. Son afirmaciones que muchas veces, quienes las repiten, no están tomando verdadera conciencia de lo que implican. Estos son 4 de los mitos más recurrentes que suelo escuchar:

1. «Veo para pasar el rato y aprender sobre sexo»

Bajo esta afirmación pueden esconderse situaciones más complejas. Por ejemplo: “No tengo nada que hacer”, “no sé qué hacer con mi vida”, “tengo miedo de acercarme a una chica de verdad y ser rechazado”, “me siento solo/sola”.

Además, al ver pornografía para querer aprender sobre sexualidad nos hacemos ignorantes frente a lo que implica el amor, la intimidad y la fecundidad. La pornografía es todo menos amor. En las escenas se ven solo cuerpos. Y los seres humanos somos mucho más que eso. Somos caricias, ternura, afecto, complicidad, paciencia, tiempo. En el porno, todo ocurre rápido. No hay tiempo para el dialogo, para las miradas, o incluso para las naturales frustraciones que surgen en la intimidad. En el porno no hay amor porque no hay vida, no hay trascendencia.

2. «No le hace daño a nadie»

Es una afirmación no solo errada, sino también egocéntrica. Es errada porque sí le hace daño al consumidor. A nivel psicológico, consumir este material genera complejos de inferioridad, baja autoestima, comparación, traumas para afrontar una relación seria a futuro, entre otras consecuencias. A nivel social, la pornografía aísla a quien la consume. Esto puede verse en jóvenes que empiezan a tener un rendimiento bajo en el colegio, en la universidad o en los deportes. Lo mismo con los adultos y sus labores.

La pornografía ofrece una “alternativa fácil” a las relaciones sociales. Ella nunca dice “no”. Siempre está disponible, y quien la consume tiene el control de lo que sucede. Esto no sucede con las personas reales, quienes sí dicen “no”, no siempre están disponibles, y no podemos controlarlas.

Además de esto, decir que “no le hace daño a nadie” es también una afirmación egocéntrica. No toma en cuenta todo lo que hay detrás de esta industria: hombres y mujeres usados y abusados; drogas, alcohol y suicidios. Sin mencionar la red de trata de personas y pedofilia que la acompaña.

3. Es recomendable para la pareja

En un primer momento suena a una afirmación moderna y de moda, que se complementa con el mito anterior de «no le hace daño a nadie». El riesgo es que, lo que empieza como un juego para la pareja, en muchos casos termina en un desapego emocional y afectivo, infidelidad, falta de interés, e incluso violencia. ¿Por qué? Porque la relación sexual deja de ser algo de a dos, íntimo, entregado, e incluso sagrado; para convertirse en una búsqueda de placer en el que el centro está puesto en uno mismo.

4. Solo la consumen los hombres

Nada más alejado de la realidad. Son muchas las mujeres atrapadas en la pornografía, no solo visual sino literaria. Para ellas resulta muchas veces más vergonzoso hablar del tema que para un hombre. Muchas ni siquiera se animan a hablarlo en confesión, ni ante un psicólogo o un coach especializado en el tema. La pornografía te atrapa.

Publicado por Matías Conocciari en el blog Ama Fuerte