Los amigos son las horas en la casa de Betania, la casa de los amigos, donde Jesús pasa días de descanso y amistad. De hecho Jesús llama a Lázaro: nuestro amigo Lázaro.

No sabemos cómo surgió esa amistad, ni tampoco si se le apareció Jesús a Lázaro después de su resurrección, sólo sabemos que Betania es el lugar donde Cristo, de forma tranquila y apacible, puede contar sus preocupaciones, sufrimientos, alegrías e ilusiones a sus amigos. Un lugar donde se habla con sencillez y naturalidad, como hablan los que se quieren.

Betania, por consiguiente, nos habla de confianza entre Lázaro, Marta y María con Jesús. No hay más que meditar el momento de la muerte del amigo.

Lázaro acaba de enfermar. No conocemos la gravedad de la enfermedad de Lázaro porque en aquella época cualquier enfermedad suponía un gran riesgo. Las hermanas ven que con el trascurso de los días la enfermedad no mejora sino que empeora y deciden ir a buscar a Jesús.

En una época que no había correo postal ni teléfonos móviles son capaces de localizar a Jesús ¿Cómo es posible? Seguramente Jesús le diría los planes de viaje que tendría ya que no se encontraba lejos: 2 días de camino. El recado de las hermanas es muy sencillo: Señor, mira aquél a quien amas está enfermo.