Una se siente pequeña ante Dios. Testimonio de los Votos Perpetuos de Thais

    Mi nombre es Thais, tengo 35 años y pertenezco a la Congregación de Hermanas de Ntra. Sra. de la Consolación. Soy de Roquetes, un pueblo de Tarragona. Vivo actualmente en Zaragoza y comparto con una comunidad de 9 hermanas la misión de transmitir el carisma de la Consolación a través de la educación.

    ¿Cómo descubrí mi vocación?

    Fue un camino de pequeños pasos, de resistencias, de acompañamiento y de dejarme guiar.

    Tenía la sensación de que a mi vida le faltaba algo, y ese “algo” solo se llenaba
    en los momentos que dedicaba en la parroquia con los grupos de jóvenes y niños.

    Me costó aceptar que mi futuro podía estar dentro de la vida religiosa. Era algo
    que no estaba de moda y difícil de encajar para algunas personas. A pesar de
    eso seguí buscando, hasta que después de muchas resistencias vi que ese era
    mi camino: “vende lo que tienes y sígueme”.

    A partir de ese momento descubría a Dios en todas las cosas y es así, poco a poco, me dejé llevar por su estilo de vida.

    ¿Por qué la Consolación?

    Las conocí de casualidad, porque me invitaron a una oración, y poco a poco, se
    convirtieron en un gran ejemplo de vida religiosa para mí.

    A través de ellas descubrí a personas llenas de vida, entrega y alegría. Veía que reflejaban vitalidad y mucho entusiasmo. Siempre me hacía la misma pregunta “¿cómo sería mi vida aquí dentro?”

    Al final decidí que quería ese estilo de vida para mí y así las fui conociendo con más profundidad y nunca me dejaron de entusiasmar. Era allí, en esa vida dada a los demás sin reservas, sin importar el momento, donde veía que mi vida tenía sentido.

    ¿Cómo han sido estos años de vida consagrada?

    Es un tiempo que me ha servido para afianzar mi vocación y discernir si ese era el camino que tenía que seguir. Unos años en los que he hecho experiencia de vida comunitaria, de apostolado, de oración,…Un tiempo privilegiado que me ha ayudado a fortalecerme como mujer consagrada, para entregarme a los demás con todo lo que soy, fortalezas y fragilidades.

    ¿Cómo acoges unos votos que son para siempre?

    Lo primero los acojo desde el agradecimiento, porque una siempre se siente pequeña ante Dios, que es el que ha elegido primero. También los acojo con mucha alegría.

    Es un día y un tiempo de preparación que se vive con mucha intensidad, recordando los momentos buenos y los más complicados que me han ayudado a fortalecer mi vocación. Momentos necesarios para poder pronunciar este SI para siempre.

    Los acojo desde lo que soy, con mi verdad, mi sencillez y mi deseo profundo de entregar toda mi vida a los demás, para ser el reflejo de Jesús y también de nuestra fundadora Santa María Rosa Molas.