El gran regalo es ver el rostro de Dios en los demás. Gema Querol

    El hombre siempre está en busca de la felicidad, muchas veces en esa búsqueda nos equivocamos y elegimos el camino fácil pero siempre con el fin de ser felices. A veces no nos damos cuenta de que la única respuesta para la felicidad es Dios y solo Dios, si empezamos este sendero de la mano de Jesús y no nos soltamos seremos verdaderamente invencibles. 

    Hay un tatuaje que me encanta y de hecho lo tiene un amigo y el significado es «God is greater than highs and lows», intento basar mi vida en esto, en el abandono completo en Él y cuando la tristeza no me deja ver más allá de mis problemas, confiar en que Dios tiene el mapa completo y lo ve todo desde arriba . 

    Aunque tengamos ese apoyo divino, también es de gran ayuda y yo considero que es necesario tener tu trocito de cielo en la tierra. Cuando digo esto me refiero a las personas que Dios ha elegido para que te acompañen durante el camino (amigos, familia, etc…), en mi caso no puedo tener más suerte… tengo unos padres que han sabido abrazar toda cruz que se cruzase en su camino y con ello, conseguir inculcarnos a mi hermana y a mi valores cristianos y una presencia de Dios continua. Para bien o para mal tener a alguien cercano que padezca una enfermedad no es nada fácil y se sufre mucho, se sufre por no poder hacer nada, porque darías lo que fuera por estar en su lugar… pero también se gana muchísimo, se gana en amor al prójimo, en generosidad y sobretodo, el regalo más grande: llegas a ver el rostro de Jesús en esa persona, como si verdaderamente fuese Jesucristo camino al calvario acompañándole con su Cruz. He aprendido a ver los problemas y los obstáculos como regalos divinos, como mi puente hacia la salvación porque verdaderamente no hay otra manera de alcanzar la vida eterna que con sufrimiento. 

    Dios nos manda al Espíritu Santo para que nos encienda, nos Ilumine y nos llene de amor y de paz. A pesar de todo esto, también se necesita formación para moldear todos los sentimientos y emociones que uno puede tener ; siempre pienso que es como un noviazgo, al principio sientes el enamoramiento y la llama pero eso no se puede quedar solamente ahí, hay que avanzar y conocerse. Lo mismo pasa con Jesús, uno tiene que formarse y así cuanto más conoces, más quieres. El Opus Dei para mí ha sido esencial a la hora de vivir mi fe, he recibido y espero seguir recibiendo una formación que ha servido como base y soporte de mi vida. 

    Alguna vez me he preguntado cuál es mi propósito en la tierra o qué hago aquí, hasta que llegué a la conclusión de que estoy donde estoy para ser Santa y nada más, Jesús me ha redimido muriendo en la cruz y no solo eso, me ha dejado el gran regalo de la eucaristía, donde Jesucristo vuelve a morir y a salvarnos. No es compatible una vida cristiana sin Eucaristía. Mi fe se basa en saber que estoy recibiendo el cuerpo y la sangre de Cristo. No se nos puede olvidar. Aunque Jesús muriese en la cruz hace dos mil años, está más vivo que nunca porque vive en nosotros y es nuestro deber que la gente Lo conozca. Sabiendo esto siento que podemos comernos el mundo y venga lo que venga, bueno o malo, no importa porque Dios nos espera a cada uno de nosotros con los brazos abiertos.

    Gema Querol