Julia Monzón: «Busco el amor y la luz que todo el mundo tiene en su interior»

Seguimos buscando a los «santos de al lado» (cf. Gaudete et exsultate) para descubrir junto a ellos cómo podemos crecer en el amor, cómo podemos dar el primer paso en dirección a la entrega, al servicio. Cómo podemos APRENDER A AMAR juntos, poniendo a Dios en primer lugar, luego a los demás, y por último a nosotros mismos.

Julia, ¿de qué manera te dedicas a la evangelización en medio del mundo?

Sólo sé que hago las cosas lo mejor que puedo, creyendo en la bondad de las personas y buscando el amor y la luz que todo el mundo tiene en su interior. Eso es lo que yo hago. Intento además sacar al máximo aquello que veo en cada uno, y a la vez que esa luz de cada persona me alumbre también a mí. Como creciendo juntos. Sobre todo, lo hago a través de la música, que es lo que me llena. Creo que es una herramienta que nos acerca a todos al mundo interior que llevamos dentro.

La familia es lo más importante

Pero, ¿cómo has llegado hasta este punto?

Puedes pensar que es o no es casualidad, según quieras verlo. Yo terminé mis estudios de piano en el conservatorio y, en ese momento, decidí que no quería dejar la música. Quería continuar mis estudios y crecer, ¿no? Entonces, encontré un mundo: el del órgano. A partir de ahí, me he ido acercando cada vez más al ámbito cristiano y al ámbito religioso.

Podríamos decir que yo estaba asilvestrada, «asalvajada», pero poco a poco, a través de la música, me he ido acercando a este mundo que, desde luego, me está haciendo crecer como músico, pero sobre todo como persona.

Qué alegría escucharte… ¿Qué es lo mejor que te ha pasado en la vida?

Bueno (risas), es una pregunta muy comprometida… Creo que lo mejor que me ha pasado en la vida -a lo mejor es muy básico- es, quizá, mi familia. La familia es lo más importante. Si soy quien soy es gracias a mi padre, a mi madre y, por supuesto, también a mi hermano mayor, que es una gran influencia. ¡Se lo debo todo a ellos! Así que… Eso es lo más importante, lo más fuerte que me ha pasado.

¡Qué bonito! Además, hablábamos el otro día con Rocío sobre la importancia de la familia. Dime: ¿cómo animarías a alguien a involucrarse en este tipo de labores y dar la cara?

A mí, la herramienta que más me ha ayudado es la música. Por ello, siempre intento acercar este recurso a todos. Creo que lo más importante es crear un espacio donde cada uno se sienta a gusto y respetado; y, a través de ese respeto, poder conocer otros ámbitos o formas de vida que nos puedan ayudar a crecer a cada uno, y a elegir quién queremos ser. Eso es lo más importante. Y, por supuesto, si lo hacemos desde el camino con Cristo, será también bienvenido.