Enhorabuena @queridahija

Querid@s hij@s:

 Acabo de escuchar en las noticias de televisión que si la mujer no tuviera que dedicar tantas horas a los hijos y a la familia podría producir más en su trabajo y acceder a mejores puestos de responsabilidad. Así, ¡al fin!, estarían los puestos directivos repartidos de forma igualitaria entre hombres y mujeres. Y me parece que tienen mucha razón. Cuanta más disponibilidad, mejor empleo.

Pero pienso: ¿Realmente es ése el problema? También vimos no hace muchos días a una deportista de élite, de natación sincronizada creo recordar, que comentaba que dejaba la alta competición porque quería recuperar su dedicación a la familia. Con tantas horas de entrenamiento, concentraciones y competiciones se estaba perdiendo muchos acontecimientos de su vida familiar. Vida que echaba mucho de menos. La conclusión que sacaba el comentarista de la noticia es que necesitábamos “más apoyo a la mujer deportista” y seguro que sí, posiblemente habrá que apoyarla más. Pero, ¿realmente es ése el problema?

Creo que en ambos casos, y en tantas otras ocasiones que vemos alrededor, nos podemos olvidar  de un dato importante: claro que si no tuviéramos una familia y todas las horas las dedicáramos al trabajo las mujeres arrasaríamos. Es más, que se preparasen los hombres… Creo que no solamente lo haríamos posiblemente mejor, sino fácilmente mucho mejor. Pero, como decía antes, se nos olvida un dato: preguntar a las mujeres -que al fin y al cabo son las interesadas-  si “no pueden” o “no quieren” dedicar más horas al trabajo. Porque posiblemente habrá muchas que dirían que sí, que les gustaría dedicar más horas al trabajo y llegar a los más altos  puestos de responsabilidad, pero que necesitan ayuda para compatibilizarlo con la familia. Pero también creo que hay otras tantas que dirían que no, que perfecto la ayuda pero para poder dedicar menos horas al trabajo y más a su familia.

No pocas veces las mujeres prefieren que la conciliación que todos ofrecen vaya por más horas libres para estar en casa, y no sólo por un  buen sistema de ayuda económica  y  guarderías. No todas y no siempre tienen sus sueños en el ascenso profesional, en llegar a los puestos directivos. He conocido muchos casos en el que las mujeres no quieren ocupar puestos de dirección porque las hace más feliz tener peor puesto de trabajo pero menos tensión laboral y más tiempo para dedicar a su familia. Vamos, sencillamente estar más tiempo en casa y poder estar más desprendidas en el trabajo. Este dato que no me imagino, sino que he comprobado en no pocos casos, no se contempla. Se da por hecho que todas las mujeres quieren altos puestos de responsabilidad y que es el machismo imperante el que no las deja. Y entonces es comprensible el enfado. Si esto fuera así yo también me rebelaría. Y es verdad que hasta hace poco era muy normal ver situaciones de este tipo. Pero ahora quizás empiece a ser más preocupante o al menos igual -y también objeto de  rebelarse- la ceguera ante los otros casos.

Una de vosotras, @queridahija, me llamaste un día preocupada. Te  habían propuesto un ascenso en tu trabajo. Esto suponía renunciar a la reducción de jornada y no querías, sobre todo mientras los niños eran pequeños. Hablaste con la persona de recursos humanos correspondiente y no entendía cómo podías renunciar a “la oportunidad de tu vida”. No entendía que prefirieras menos horas de trabajo y renunciar a un puesto de mayor responsabilidad y a la subida de sueldo -que seguramente te vendría muy bien- para poder dedicar más tiempo a tus hijos. Te dijeron, no con mucha amabilidad, que profesionalmente te quedarías en el cementerio de elefantes, estancada. Y ahí te quedaste, feliz. Con los elefantes, pero muy feliz.

Enhorabuena @queridahija. No sabemos qué nos deparará el futuro, pero pienso que es preferible arrepentirse de no haber triunfado, o de no haber llegado a lo más alto en el trabajo que de no haber dedicado más tiempo a tus hijos y tu familia. Sobre todo es cada una la que tiene que tomar la decisión, y no es peor elección optar por dedicar más tiempo a la familia que a la empresa.

Por lo que voy viendo en tantas familias, me da la impresión de que para que la familia funcione con serenidad y no sea un matamadres o matapadres, es importante que uno de los dos, madre o padre, trabaje media jornada y el resto de la jornada haga cabeza en la familia. Entre ellos decidirán quién será de los dos. Cuando los niños son pequeños suele ser más idónea la madre, pero en cada caso se verá quién es más capaz, o quién es el que  aporte menos a la economía familiar, o lo que quieran. Pero  si trabajan los dos de 8 de la mañana a 8 de la tarde y quieren tener hijos… ¡buf! La  familia les va a pesar demasiado y posiblemente les falte la tranquilidad y dedicación necesaria para educar a los hijos. Si es el hombre el que toma la decisión de dedicar más tiempo a su familia, la sociedad aplaude su hombría. En cambio, algunas veces, cuando esa decisión la toma la mujer la machacan y la consideran víctima de su condición femenina.

Por supuesto que las mujeres tienen que tener las mismas oportunidades que los hombres ¿Alguien lo duda? Por supuesto que CERO brecha salarial ¿Alguien lo duda? Por supuesto que CERO discriminación en el trabajo. Pero debería ser igual de lógico reconocer que tantas veces la mujer no quiere grandes puestos de responsabilidad porque  simplemente no le interesa poner lo mejor de su tiempo, de su esfuerzo y dedicación en el trabajo. Prefiere ponerlo en la familia, porque cree que es más importante y que le va a hacer más feliz. Así de sencillo.

Publicado por Conchita Pascual en su blog Queridos hij@s