Un amor PARA SIEMPRE

A mis buenos amigos Juan Ramón y Rocío por su Matrimonio consagrado ante el Altar.

“Al final del camino me dirán:
—¿Has vivido? ¿Has amado?
Y yo, sin decir nada,
abriré el corazón lleno de nombres.”

Pedro Casaldáliga

 Siempre estaré agradecido a mis Padres por la fe y los valores inculcados, hoy gozan de la plenitud de la vida, de la verdadera esperanza del cielo, en Ellos ya se ha cumplido la promesa del Señor, han visito con gozo a Jesús Resucitado, el mismo que vive entre nosotros.

Nuestro mundo pretende vivir de espalda a Dios, como sino existiera , poner al hombre por encima de Dios y en las cosas nuestras seguridades, nuestros sueños y nuestras ilusiones, sólo en el Dios de nuestra vida y de nuestra historia está nuestra Esperanza.

La vida es el sueño de Dios para cada uno de nosotros, es una peregrinación por ese camino interior para el cielo,  todos tenemos un trozo de eternidad para dar vida a los demás, aquellos que a través de nuestro día a día vean y lean en nosotros el evangelio y la vida de Jesús de Nazaret, gran desconocido para muchos.

Hará unos días tuve la inmensa emoción de asistir como invitado a una Boda, no era una más ni una cualquiera, en esta ocasión, me habían invitado los dos, dos personas especiales, apasionadas, auténticas, amigos que son hermanos en la fe y sobre todo viven con sencillez y humildad el acontecimiento mas bonito de su vida. Después de la ceremonia me preguntaba en la oración personal con el Señor ¿Qué es el matrimonio?, verdaderamente es un contrato para la eternidad con Jesús, para formar una familia que sea modelo de familia cristiana, ¡que valentía en estos tiempos que corren!.

Como decía San Alberto Hurtado SJ, “unirse para servir mejor a Dios, para recorrer juntos el camino de la vida, sintiendo en los momentos de desaliento el estímulo, el cariño, la comprensión. Unirse para hacer juntos el bien, para amar más al prójimo. Unirse sobre todo para perpetuar en el mundo el cántico de amor de las criaturas, colaborando con Dios a la obra de la creación, dar hijos a la Iglesia, fieles servidores de Cristo a los cuales les mostréis con vuestro ejemplo el camino del cielo”

Qué bonito, qué profundamente bonito es un hogar cristiano! Qué ambiente de paz, de serena alegría, la que en él se respira. Cristo quiso santificar esta vida elevando el matrimonio, que le da comienzo a la categoría de sacramento. El amor no irá desapareciendo al paso de los días sino que se irá haciendo cada vez más robusto, más abnegado, más profundo, como el amor de Cristo por su Iglesia, que es el modelo de amor cristiano.

Que paz rebosa dentro del alma cuando tus mejores amigos se casan, que gran categoría tiene la palabra amistad:

Un amigo fiel es una protección segura;

el que lo encuentra ha encontrado un tesoro.

Un amigo fiel no tiene precio;

su valor no se mide con dinero.

Un amigo fiel protege como un talismán

el que honra a Dios lo encontrará.

El amigo es igual a uno mismo,

y sus acciones son iguales a su fama.

Eclesíastico 6,14-17.

Vivir un noviazgo largo en estos tiempos que corren es un auténtico ejercicio de valentía, una vocación entregada al Señor, brotada de unos padres y abuelos llenos de Dios.

Quiero acabar con las palabras del Papa San Juan Pablo II:

El amor me lo ha explicado todo,

el amor me lo ha resuelto todo,
por eso admiro el amor
donde quiera que se encuentre. Si el amor es tan grande como sencillo,
si el anhelo más simple se puede encontrar en la nostalgia,
entonces puedo entender por qué Dios
quiere ser recibido por gente sencilla,
por esos cuyos corazones son puros
y no encuentran palabras para expresar su amor.

Dios ha venido hasta aquí
y se ha parado a poca distancia de la nada,
muy cerca de nuestros ojos.

Quizá la vida es una ola de sorpresas,
Una ola más alta que la muerte,
No tengáis miedo jamás.

Alberto Diago Santos