El Niño de las Monjas triunfa en las plazas de toros

A veces la realidad supera a la ficción. En este caso retrocedemos en el tiempo, a 1959, se se pudo ver una película en la que un niño es abandonado en la puerta de un convento es criado por la monjas y termina siendo torero al que llamarán «el Niño de las Monjas».

Hoy volvemos a vivir una historia parecida en Carlet, un pueblo de la Comunidad Valenciana y que leemos en Las Provincias.es. Jordi y sus hermanos proceden de lo que hoy se llama una familia desestructurada. Su madre vive una vida distinta, explica Jordi y su padre es mayor y no tiene recursos para ocuparse de sus tres hijos.

Un día el padre acudió al párroco de Carlet y éste a los servicios sociales. Hace siete años llegaron aquí y la madre Elisa se hizo cargo de ellos. Jordi dice que está muy agradecido a la madre porque le ha formado como persona y le ha ayudado en su camino para el mundo del toro. Cuenta que cuando le dijo a la madre que quería ser torero ella «flipó» y no le quedó más remedio que hacer gestiones: «Me puse a buscar por internet a ver eso cómo se hacía y vi que había una escuela, aunque me paraba el miedo porque ese es un mundo muy difícil y él no lo va a tener fácil para llegar (…) pero viendo su insistencia llamé y me cogió el teléfono un señor mayor y me dijo que lo apuntara. Así que me planté en la plaza de toros y lo hice».

El Niño de las Monjas ha debutado en la plaza de toros de Algemesí y ha salido a hombros ante los ojos de un público enardecido y de la madre Elisa y algunas religiosas de su congregación que han ido a verlo.

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